Carlos III y “La China”

¿Quien fue “La China”? ¿Una actriz famosa de la época del reinado de Carlos III? ¿Una cortesana de reconocidas habilidades amatorias? ¿Una diva del mundo de la ópera? ¿O acaso fue una amante del rey, como lo fue “La Pompadour” de Luis XV en Francia? Elijáis la respuesta que elijáis, os estaréis equivocando, porque la pregunta inicial tenia trampa, ya que ésta debería haber sido: ¿Qué fue “La China”? No se trataba de una persona, sino de la Real Fabrica de Porcelana del Buen Retiro, fundada por el monarca en 1760 y popularmente bautizada por los madrileños mas castizos, con su gracejo e ingenio habituales, como “La China”.

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Un breve apunte histórico

La llegada a España de Carlos III desde Nápoles en 1759, supuso la introducción del espíritu de la Ilustración y del despotismo ilustrado encarnado en la persona del monarca, máximo defensor de su conocido lema: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Esto se vería reflejado, a lo largo de un reinado de casi 30 años, tanto en el desarrollo urbanístico como en los usos y costumbres la ciudad de Madrid.

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 Todavía en obras el Palacio Real, al nuevo monarca no le quedo mas remedio que instalarse en el Palacio del Buen retiro, un lugar algo apartado del centro de  su nueva capital, que no sería de su completo agrado, hasta el punto de que, cuando unos años más tarde, en diciembre de 1764, la corte se trasladó al nuevo palacio, Carlos III volvió en contadas ocasiones por el lugar que fue su residencia durante los cinco primeros años de su reinado. Sin embargo, el monarca no se olvidaría del Real Sitio y llevado de su interés por todo aquello relacionado con la ciencia, el arte y los entonces incipientes conocimientos tecnológicos y científicos, decidió convertir el Buen Retiro en una especie de centro científico y artesanal, donde, además de ordenar la creación del Real Observatorio Astronómico y fundar una escuela de prácticas agrícolas, decidió construir una fábrica de porcelana aprovechando los restos de la ermita de San Antonio de los Portugueses, que había resultado seriamente dañada tras sufrir un incendio, cuya principal objetivo era continuar en España la tradición artesanal de la manufactura de Capodimonte, que él mismo había fundado años atrás cuando era rey de Nápoles.

En sendos planos de Madrid, realizados por Antonio Espinosa de los Monteros en 1769, y por Tomás López en 1785, se puede apreciar perfectamente la ubicación de la Real Fábrica, que llegó a producir piezas de gran calidad, como jarrones, vajillas y relojes, destinadas principalmente a los diferentes palacios reales repartidos por la geografía española y a las residencias palaciegas de la aristocracia, fundamentalmente debido al elevado precio de las mismas.

La porcelana en Europa: de Meissen al Buen Retiro

Fue Marco Polo trajo el primero en traer a Europa noticias de la porcelana china de la dinastía Ming. Posteriormente, los afortunados viajeros de la época que llegaron hasta  Extremo Oriente, trajeron los mas diversos objetos de porcelana, codiciados por las clases sociales mas pudientes, principalmente reyes y aristócratas, lo que llevó a numerosos intentos, todos ellos fallidos, encaminados a lograr imitar las porcelanas orientales.

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En Europa da entonces comienzo una feroz lucha por conseguir el secreto de la fabricación de estas piezas, para iniciar una producción propia. Los intentos más conocidos  serían los llevados a cabo en Florencia y Venecia en el siglo XVI y en la ciudad holandesa de Delft, y la francesa de Moustiers, durante los siglos XVII y el XVIII, donde se comenzó a imitar el estilo decorativo de las piezas procedentes de la lejana China, aunque sin conseguir, ni su dureza, ni su acabado. Tras años de ardua investigación y los consiguientes fracasos, las mejores imitaciones de las piezas orientales originales se lograron  en las fábricas francesas de Vincennes y Sèvres con las porcelanas tiernas, productos a medio camino entre la loza y la porcelana auténtica.

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Aun faltaban algunos años, y muchos fracasos más, para que Walter von Tschirnhaus y Johann Friedrich Böttger descubrieran en Sajonia el gran misterio de la porcelana dura: el caolín. Un silicato de aluminio hidratado, formado por la descomposición de feldespato también conocido como arcilla de China, cuyo nombre procede del chino Kao-Ling, un pueblo cerca de Jingdezhen, en la provincia de Jiangxi. Una vez conocido el secreto, se comprobó que no era tan complicado: todo consistía en mezclar caolín y petunsé, un feldespato menos descompuesto que el caolín, pintando los elementos decorativos antes de la aplicación del barniz, que a su vez debe aplicarse antes de la cocción, con el fin de lograr el recubrimiento brillante tan característico, conseguido con una elevada temperatura de cocción. La decoración final se hacía sobre el barniz, con una temperatura de cocción mas baja, lo que permitía una mayor gama cromática.

El elector de Sajonia y rey de Polonia, Augusto II “el Fuerte”, llamaría a su lado a Walter von Tschirnhaus, fundando en 1708 la fábrica de porcelana de Meissen, la primera que fabrico piezas de verdadera porcelana en Europa. Tras la muerte de Tschirnhaus, poco tiempo después, la dirección de Meissen pasó a ser desempeñada por Bottger, quien con mano firme, obligó a los trabajadores de los hornos, a guardar el secreto de fabricación de la nueva pasta, llegando a prohibirse el traslado de dichos operarios a otras fábricas, con el claro propósito de evitar una futura competencia, que sin embargo, y pese a todas las medidas adoptadas, acabaría por llegar. Algunos trabajadores consiguieron trasladarse a la ciudad francesa de Sèvres, desde donde la composición de la pasta dura, que permitía la fabricación de la porcelana, se extenderá durante la primera mitad del siglo XVIII, a lo largo y ancho de toda Europa. El tan codiciado secreto, había dejado de serlo.

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En España, antes de la construcción de la Fabrica del Buen Retiro, se realizaron intentos para conseguir la fabricación de porcelana en la factoría de Alcora, fundada por el Conde de Aranda en 1727, aunque no se conseguiría hasta después de la fundación de “La China”.

“Alcora creó un estilo que influyo en todos los talleres españoles, pasando luego a Francia” (Giralt Rocamora)

La breve historia de “La China”

Carlos III fundó la Real Fábrica del Buen Retiro en Madrid en 1760, poco después de su llegada a España, haciendo venir desde Nápoles todo lo necesario, operarios incluidos, para continuar en España la fabricación de porcelana que ya se realizaba desde años atrás en la fabrica de Capodimonte, de forma que durante los primeros años de la fabrica del Buen Retiro se fabricó siguiendo un estilo marcadamente italiano.

“Los operarios de la fábrica del Buen Retiro dispondrán de todo lo necesario. S.M. el Rey ha dispuesto que se destinen dos capellanes: uno con 500 ducados de vellón al año, y otro con 400. Se les dará habitación y celebrarán Misa diaria en el oratorio de la fábrica, aplicándolo por la intención del Rey, y acordando las horas con el director” (A.G.P. Administraciones Patrimoniales. Cª 11753/82. 12 abril 1760)

Con esta fundación, pretendía desarrollar una política artística controlada desde el mismo estado, cuya herramienta principal sería la Real Academia de Bellas Artes de SanFernando, fundada por Fernando VI, el 12 de abril 1752, siguiendo el ejemplo de su homologa francesa, fundada por Luis XIV, además de desarrollar una industria suntuaria nacional , cuya producción estaría destinada en un principio a decorar los reales Sitios y en especial el aun inacabado Palacio Real de Madrid, evitando de este modo tener que recurrir a la importación de dichos productos.

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Lo primero era buscar el lugar adecuado donde construir la fábrica, que finalmente sería el lugar donde en la actualidad se encuentra el monumento del Ángel Caído. El edificio, que el monarca quería que estuviera dotado de las mayores medidas de seguridad, con el fin de evitar el robo del secreto de la porcelana , estaba rodeado por un foso y disponía de un único acceso desde el exterior. Se empezó a construir en 1759, finalizando las obras en 1760 e iniciando la producción de manera inmediata, usando como marca distintiva la flor de lis, utilizada igualmente en la fabrica napolitana de Capodimonte.

“Habiendo llegado algunos operarios de Capodimonte, S.M. ordena que se les facilite el reconocimiento de sitios y terrenos oportunos para edificar la fábrica. El principal director es Juan Thomás Bonicelli” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/24)

“El 26 de diciembre de 1760 Bonicelli reconoció el molino de Bastán a un cuarto de legua más abajo del Real sitio de san Fernando. No aprobó el paraje por no tener aguas superiores más limpias” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/30)

Dentro de la producción de la fabrica del Buen Retiro, se pueden distinguir cuatro épocas en función de los distintos directores: José Gricci (1760 a 1770); Carlos Scheppers (1770 a 1783); Carlos Scheppers y Felipe Gricci (1783 a 1803) y finalmente la etapa de Bartolomé Sureda (1803 a 1808)

1.- La etapa de Tomás y Domingo Bonicelli, puede denominarse como el período italiano del Buen Retiro, debido a la similitud con las piezas producidas hasta entonces en Italia y al gran numero de artesanos venidos desde Nápoles. Su director, José Gricci, estará al frente de la fabrica  hasta su muerte, contando con modeladores de la importancia y renombre de Basilio y Cayetano Fumo, los hermanos Bautista, los hermanos Scheppers y Salvador Nofri, entre otros.

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En esta primera etapa, la porcelana obtenida aun es tierna al faltarle el caolín. En un principio se continuó con los modelos italianos de Capodimonte de claro estilo barroco, que poco a poco dará paso  al rococó, con sus motivos florales, rocallas y lineas curvas de formas caprichosass. Asimismo, se realizaron un gran numero de biscuits o bizcochos, y en el aspecto cromático predominan el blanco y los tonos pálidos, presentando un recubrimiento vidriado y muy brillante, recurriendo de forma habitual a motivos orientales y mitológicos. 

Dentro de este primer período se encuentran las salas de porcelana de los palacios de Aranjuez y de Madrid, realizadas a imitación del salón de porcelana de la Reina Maria Amalia, del Palacio Pórtici, un perfecto ejemplo del nivel de perfección alcanzado por la Real Fábrica de Porcelanas de Capodimonte. La sala de Aranjuez se caracteriza por la decoración clara inspiración chinesca, mientras que la del Palacio Real de Madrid presenta una decoración de estilo neoclásico con motivos mitológicos, y el dios Baco como personaje principal. En esta etapa, alcanzo una gran importancia el taller de bronces, lo que permitió la fabricación de algunas piezas realizadas combinando bronce y porcelana.

2.- La etapa de Carlos Scheppers estuvo marcada por una gran crisis económica, que Scheppers intentara solucionar dirigiendo la producción de la fabrica, no sólo a las necesidades de la corona, sino haciéndola accesible a todos aquellos que pudieran pasar su elevado precio. Se ira imponiendo de forma progresiva el estilo neoclásico  de lineas mas rectas, inspirado en la antigüedad clásica.

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 Durante esta etapa continúan haciéndose experimentos para descubrir el secreto de la porcelana dura, probándose entre otras la fórmula de Carlos Gricci de mezclar cristal de roca y tierra de Galapagar. Se seguirá fabricando según las tendencias estilísticas traídas desde Italia, que derivarán a partir de 1880 hacia el conocido como estilo pompeyano a partir del descubrimiento de los yacimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano.

3.- La etapa de Carlos Scheppers y Felipe Gricci se caracteriza por el cambio estilístico de la producción; si bien sigue siendo evidente la influencia italiana, se comienza a fabricar piezas de clara influencia inglesa y sajona.

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A este respecto son muy importantes las imitaciones que se hacen de la porcelana inglesa de Wedgwood, cuyo ejemplo más significativo es la sala de placas de la Casa del Príncipe de El Escorial, los biscuit de porcelana con motivos mitológicos y los ramos de flores realizados por los hermanos Bautista, que podemos contemplar en El Escorial y en los jarrones del Salón de Espejos del Palacio de Oriente.

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En 1789, se abrió una tienda en la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas), pero el problema que suponía la utilización de una pasta poco adecuada para la fabricación de vajillas, mucho más populares y fáciles de vender que los objetos suntuarios, hizo que ni con la apertura de la misma se solucionaran los graves problemas económicos que venia arrastrando desde hacia años la Real Fabrica. Finalmente, en 1802, Carlos IV envió a Sevres al que sería el último director de “La China”, Bartolomé Sureda, que regresaría trayéndose consigo el secreto de la pasta dura.

“13 de enero de 1789. El rey ha resuelto vender la china al público y pide a Domingo Bonicelli que examine dónde puede ubicarse” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/44)

4.- La etapa de Bartolomé Sureda, comienza tras su regreso de Francia, cuando es nombrado director de la Real Fabrica del Buen Retiro. A partir de ese momento se puede hablar realmente de la porcelana de Madrid, ya que se comienza a fabricar piezas de pasta dura, usando caolín y petunsé obtenidos en la Huerta de Zabala en Vicálvaro, Galapagar,Valdemorillo y Colmenar Viejo.

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De este periodo es el dessert de Carlos IV y la reposición de las piezas rotas o deterioradas de la conocida como vajilla de Carlos y Luisa y algunas piezas que definitivamente abandonaron el estilo italiano, para seguir las tendencias de la producción francesa imperantes en el momento.

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Desgraciadamente, la Real Fábrica del Buen Retiro, “La China” sería saqueada por las tropas invasoras francesas de Murat en 1808, e incendiada y destruida por los ingleses de Wellington en octubre de 1812 antes de abandonar Madrid tras la capitulación del coronel Lefond. Menos mal que, los ingleses habían venido a ayudarnos a expulsar a los ejércitos invasores, pero no renunciaron a la ocasión, que por otra parte se les brindaba en bandeja, de eliminar la competencia que suponía la fábrica madrileña para su propia porcelana.

“El general Hill pasó por Madrid el 30 de octubre; desocupó los almacenes de los franceses, destruyó las obras del Retiro y quemó la casa de la China, en cuya última operación, no demandada por las leyes de la guerra, si dejó de mostrarse generoso y fiel aliado, se acreditó al menos de buen inglés, destruyendo un establecimiento español que ya empezaba á dar celos á los de su misma clase de su nación” (Miguel Agustín Príncipe – Historia de la guerra de la Independencia)

 Este precipitado y trágico final de la Fabrica del Buen Retiro, tuvo como consecuencia la pérdida de la mayor parte de la documentación relacionada con la misma.

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En la actualidad, tan solo queda en El Retiro un recuerdo de “La China”: a finales del siglo XX, durante el transcurso de unas excavaciones arqueológicas realizadas en el Huerto del Frances, salieron a la luz los restos de una noria y una alberca que surtía de agua a la fábrica. Se trata de una noria de las denominadas “de tiro” o de “sangre” ya que empleaban la fuerza de uno o dos animales, para elevar el agua del pozo, que en la actualidad. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz igualmente restos de pertrechos militares y una serie de galerías subterráneas, datadas en el siglo XVII hacia 1765, cinco años después del comienzo de  la construcción de “la China” con varios ramales, que siguiendo la cuesta de Moyano, llegan hasta la glorieta de Atocha. Estas galerías, construidas en pedernal y ladrillo, nacen en el lugar que ocupaba la fábrica de porcelana y se accede a ellas a través de un pozo de 8,5 metros de profundidad, que se encuentra junto a la noria. Son estrechas y en ninguno punto superan el 1,85 de altura. Las bóvedas tienen una inusual construcción en forma de espina de pez, algo que hasta ahora no se había encontrado en otros restos de la misma época.

 Tras su regreso a España, Fernando VII, fundaría en 1818 la Real Fábrica de Porcelana y Loza de la Moncloa en la Real Posesión de La Florida, ubicada en la Granjilla de los Jerónimos, cuya  misión era continuar con la producción interrumpida tras la destrucción de “la China,” aunque desafortunadamente, ya nada volvió a ser igual. 

Fueron menos de 50 años, pero durante ese breve periodo de tiempo, en “La China” se produjeron piezas de una gran calidad y belleza, capaces de rivalizar con las mejores porcelanas de otras fabricas europeas como Sevres, Limoges, Meissen, Capodimonte o Weedgwood.

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Acerca de Titinet

No voy a cansaros nada mas empezar. Doy por hecho que vuestro interés no radica en mi persona, sino en lo que a partir de ahora podáis leer en este blog que nace hoy. Así que de mis 55 años de vida, os diré simplemente que soy madrileño de nacimiento y de corazón, que estudie Geografía e Historia y que aparte de la debilidad que siento por la ciudad donde nací, mi gran pasión ha sido siempre y lo seguirá siendo, viajar. Mi padre solía decir que "viajar debería de ser una asignatura obligatoria en todos los planes de estudios" y yo, desde muy pequeño comprendí cuanta razón tenia. Viajar te enriquece, te ayuda a ser mas tolerante con otras culturas, con otras religiones y te ayuda a tener una mente mas abierta y receptiva. Viajar te aporta algo que los libros y las horas de estudio, por mucho que te den, jamas podrá ser igual de enriquecedor. A lo largo de mis muy vividos 55 años, he viajado siempre que he podido, y no ha sido poco. He recorrido prácticamente toda Europa y también he tenido ocasión de viajar a Asia, África y América. Pero por mucho que haya viajado, y tengo intención de seguir haciéndolo, mi ciudad siempre sera Madrid y mi sitio siempre estará aquí. En esta ciudad que me vio nacer y que día tras día me ha ido desvelando sus secretos, contándome sus historias, sus momentos de gloria, sus éxitos, pero también sus miserias, sus dramas y sus fracasos. Una ciudad con un pasado y una historia mucho mas extensa e interesante de lo que muchos conocen. Una ciudad abierta a todos, acogedora y cosmopolita. Una ciudad con una riqueza cultural y humana capaces de sorprendernos en muchas ocasiones. Todo esto es para mi Madrid, y este blog pretende contároslo y haceros participes de la historia y las posibilidades que ofrece esta maravillosa ciudad. Espero que lo disfrutéis. Adelante. Poneos cómodos y sed bienvenidos.
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