El desaparecido Convento de la Trinidad Calzada. Una víctima de la desamortización de Mendizábal.

Convento de la Trinidad - Maqueta de Madrid en 1830 (Museo de Historia de Madrid)

El Convento de los Trinitarios Calzados o de la Trinidad Calzada, que podemos ver en la maqueta de Madrid realizada por León Gil palacio entre 1828 y 1830 expuesta en el Museo de la Ciudad de Madrid, estaba junto a la actual plaza de Jacinto Benavente, ocupando una mañana de gran superficie delimitada por las calles de Atocha, Relatores, Barrio Nuevo (actualmente Concepción Jerónima y Conde de Romanones) y la Merced (en la actualidad Plaza de Tirso de Molina). El escritor y humanista Baltasar Porreño, afirma que el mismísimo Felipe II, con la ayuda de algún discípulo de Juan de Herrera, contribuyó al diseño de un convento que era, junto al de la Victoria y al de San Felipe, uno de los más importantes del  Madrid de los Austrias.

La Orden Trinitaria y el Convento de la Trinidad Calzada.

Trinitario

La Orden Trinitaria fue fundada por  San Juan de Mata en Cerfroid (París) en el año 1194, aunque la regla no sería aprobada por el Papa Inocencio III hasta 1198. Su objetivo principal era la liberación y asistencia sanitaria de los cristianos cautivos en manos de los musulmanes, llegando los trinitarios en su altruismo, a intercambiar sus vidas por los de las de los cautivos cuando no era posible pagar el rescate exigido. Su primer convento en Madrid no se fundó hasta el siglo XVI, tras el traslado de la capital de España a esta ciudad en 1561.

Convento de la Trinidad (3)

El gran complejo monástico, cuya construcción no dio comienzo hasta 1590 pese a haber sido fundado en 1562, estaba formado por cuatro edificios entre los que destacaba la iglesia, cuya construcción fue dirigida por el maestro de obras Gaspar Ordoñez, y que en el momento de su construcción fue una de las más amplias de Madrid, ciudad en la que se fundaron en menos de 100 años, entre los reinados de Felipe II y Felipe IV, nada menos que 48 conventos o monasterios. La iglesia presentaba planta de cruz latina con crucero y cúpula soportada por pechinas y pilastras de orden corintio. En la fachada principal que daba a la calle de Atocha, destacaba su portada enmarcada por columnas y rematada por un bajo relieve de Santísima la Trinidad.

Convento de la Trinidad (2)

En la Planimetría de la Villa de Madrid realizada por Pedro de Teixeira en 1656 para Felipe IV se puede observar, marcado con el número VII,  como

“Convento de la Santísima Trinidad. Fundación de Sus Religiosos. Año 1562”

En el plano se pueden ver la iglesia, el gran claustro con un atrio con fuente central, los distintos patios y una zona ajardinada situada en la parte trasera. 

El Convento de la Trinidad en el plano de Antonio Marcelli y Frederic de Wit  (1622-1635)

Por su parte, Antonio Marcelli en el plano realizado en 1622 (editado por Frederic de Wit en Flandes en 1635) no fue tan detallista como Teixeira, pero sí reflejo el convento en el plano pudiéndose observar algunos cambios, ya que el portugués situó el campanario de la iglesia en la esquina de las calles de Atocha con Relatores, mientras que Marcelli y Wit lo dibujan centrado respecto a la calle de Atocha.

El rescate de Miguel de Cervantes de Argel.

La historia de este convento está estrechamente ligada a Miguel de Cervantes Saavedra, ya que sería de la Trinidad desde donde partirían rumbo a Argel el 1 de mayo de 1580, fray Antón de la bella y fray Juan Gil, junto con el escribano de rescate, quienes serían los encargados de rescatar  de su cautiverio al autor de “El Quijote”.

Tras la desamortización de Mendizábal fue sede de una sociedad lírica llamada Instituto Español. En 1847 se cerró la iglesia y fue convertido en el Museo Nacional de Pinturas, instalándose años más tarde en parte del edificio el Ministerio de Fomento, hasta que dado el mal estado del edificio, éste fue abandonado y finalmente demolido en 1897, abriéndose la calle del Doctor Cortezo y construyendo el Teatro Odeón, antecesor del Teatro Calderón, mientras que el Ministerio de Fomento fue trasladado al majestuoso Palacio de Fomento, inaugurado en 1897 en Atocha.         Sigue leyendo

Asuntos de palacio. Visitando Zurbano, Buenavista y Fernán Núñez

Palacio de Zurbano

Situado en el barrio de Chamberí, en la calle Zurbano esquina con la calle Fernando el Santo, 6, el palacio de Zurbano fue construido por el conde de Muguiro, diputado en Cortes y senador, casado con Ángeles de Beruete y Moret, hija del pintor Aureliano de Beruete, entre los años 1878 y 1881. La historia del solar donde se encuentra el palacio se remonta hasta el reinado de Felipe II , una época en la que los terrenos no eran más que huertas.

Plano Zonal de las calles Zurbano y Fernando el Santo

El proyecto original, de estilo ecléctico clasicista, era obra del arquitecto Severiano Sainz de la Lastra con planta casi cuadrada con una distribución simétrica de las distintas estancias y estructura de hierro. Estaba situado en una de las esquinas del solar, dejando el resto para el jardín donde estaban cuadras, cocheras, celaderas, guadarnés, gallinero y un invernadero o estufa de estilo victoriano construido en metal y cristal. La decoración del interior fue obra de Arturo Mélida y Alinarí. qué también diseño el jardín que a. El palacete  tenía una disposición clásica, con una gran escalera construida en la época del marqués de Casa Riera y un oratorio de estilo neogótico de la segunda planta actualmente convertido en despacho. De sus paredes colgaron telas realizadas por Goya (La lechera de Burdeos y el retrato de Juan Bautista Muguiro), y los retratos de Fermín Muguiro y su esposa Dª. Ángela Beruete, firmados por Federico de Madrazo y JoaquínSorolla.

Palacio de Zurbano 1Palacio de Zurbano 2

En 1919 los descendientes del conde de Muguiro vendieron la propiedad por 750.000 pesetas a Gonzalo Mora y Fernández, marqués de Casa Riera, quién encargo a Eladio Laredo una profunda remodelación del edificio original, duplicando la superficie construida tras eliminar las cocheras y parte del jardín, para añadir un salón de baile, biblioteca, comedor de gala, además de nuevos dormitorios.

Palacio de Zurbano - Jardín Palacio de Zurbano - Detalle de las pinturas Palacio de Zurbano - Salón de las Abejas

También la colección de obras de arte se incremento de forma notable con los retratos del matrimonio Goicoechea, de Goya, un retrato posiblemente de San Pablo, atribuido a Velázquez, y obras de Tiepolo, varios maestros flamencos, Raimundo de Madrazo, Vicente y Bernardo López….lo que convertía el palacio de Zurbano en un verdadero museo de arte.

Palacio Zurbano Palacio de Zurbano - Escalera principal

En este palacio nació Fabiola de Mora y Aragón en 1928, hija del marqués de Casa Riera, quien tras contraer matrimonio con el rey Balduino de Bélgica en 1960, se convertiría en reina de los Belgas. Finalmente, en 1986, la familia de Mora y Aragón vendió el palacete al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, que llevaría a cabo una profunda remodelación y restauración del edificio y el jardín.  Tras ser utilizado durante un breve periodo de tiempo por el Consorcio de Madrid Capital Europea, pasó a ser la sede del Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo.

Palacio de Buenavista

Situado en la calle de Alcalá, frente al Banco de España, la construcción original, del Palacio de Buenavista, hoy desaparecida, se remonta al siglo XVI, cuando Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo, se lo dona a Felipe II, con ocasión de la proclamación de Madrid como capital del reino. Propiedad desde entonces de las Casa Real, fue la residencia de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III, desde 1759 a 1766, tras trasladarse a Madrid desde el palacio de La Granja en Segovia.

Proyecto para el palacio de BuenavistaPalacio de Buenavista en 1780

En 1816, pasó a ser Museo Militar y Parque de Artillería y de Ingenieros, para desde 1847 ser Ministerio de la Guerra, del Ejército desde 1939 y de Defensa desde 1977. En la actualidad alberga el Cuartel General del Ejército de Tierra.

El palacio de Buenavista desde el mirador del palacio Cibeles

Fue adquirido por el XII duque de Alba en 1769, aunque el edificio actual, fue mandado edificar por la duquesa de Alba a finales del siglo XVIII para su uso como residencia privada y en 1805 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid como regalo a Manuel Godoy, favorito  primer ministro de Carlos IV,en cuyas manos permaneció hasta la incautación de sus bienes en 1808. Durante la Guerra de la Independencia el mariscal Murat ocupó el Palacio de Buenavista y tras el final de la guerra se convirtió en sede del Museo Militar y entre sus paredes falleció el general Prim, que fue presidente del Gobierno de 1869 a 1870, tras sufrir un atentado cuatro días antes de la llegada de Amadeo I de Saboya.

Palacio de Buenavista - Entrada a los jardines

Monarcas y políticos de la historia de España han estado estrechamente relacionados con la historia del Palacio de Buenavista, y en él han residido, el general Espartero, el general Prim o Miguel Primo de Rivera y han tenido su lugar de trabajo Manuel Azaña o Francisco Largo Caballero durante la II República y ha sido escenario de importantes episodios de la historia reciente de España, como la Sanjurjada, de 1932, o la dirección de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil.

Palacio de Buenavista - Escalera principal

Una de las estancias destacadas del palacio es el Salón de Embajadores, lugar en el que el mariscal Joffe, héroe de la batalla de Verdún, condecoró a Alfonso XIII en agradecimiento por neutralidad de España en la I Guerra Mundial y su colaboración con la Cruz Roja Internacional. Este edificio alberga también auténticas joyas del arte patrio, como un retrato de Fernando VII de Francisco de Goya, la mesa donde Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, alfombras procedentes de la de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Entre sus piezas más importantes se encuentran un retrato de Fernando VII, obra de Francisco de Goya, la mesa donde el Rey Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, e importantes frescos en sus techos y paredes.

Calle Alcalá (12)

 Palacio de Buenavista 1 1 Palacio de Buenavista 2

Dos estatuas dedicadas a Don Pelayo y a Hernán Cortés flanquean el Patio de Armas del palacio, y en sus jardines, añadidos en 1869 por el general Prim y cerrados por una verja realizada en forja de hierro, hay estatuas dedicadas al guerrero celtíbero, al valor,  los tercios de Flandes, el Cid, Agustina de Aragón, el Gran Capitán o las de Marte, el dios romano de la guerra y Minerva, la diosa romana  de la guerra, la sabiduría y la ciencia .

Palacio de Fernán Núñez

Está situado en la calle Santa Isabel nº 44, siendo una de las construcciones palaciegas mejor conservadas de Madrid. El Palacio presenta dos áreas claramente diferenciadas: la noble, la que se conserva en mejor estado tras las sucesivas restauraciones efectuadas, y la de servicio. La parte noble, donde podemos ver entre otras estancias, el Salón de Baile con sus numerosos espejos, el Salón Isabelino y el Comedor de Gala, está decorada con alfombras y tapices realizados en la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos de ellos diseño de Goya, lámparas de cristal de Murano y Baccarat, sedas y otros elementos de lujosa factura, mientras que la zona de servicio fue transformada  en oficinas a partir del año 1941. También merece la pena visitar el jardín, diseñado por arquitectos y paisajistas procedentes de París.

Palacio de Fernán Núñez -Salón Isabelino Palacio de Fernán Núñez - Salón de baile

Sus orígenes se remontan al siglo XVIII cuando Blas Jover, Secretario de Consejos de Fernando VI, construyó su residencia en los antiguos huertos del convento de Santa Isabel, lugar donde a su vez Antonio Pérez, el todopoderoso secretario de Felipe II había  construido su popular “casilla”. En 1769, tras varios traspasos de la propiedad, Miguel José María de la Cueva, XIII duque de Alburquerque y IV marqués de la Mina, adquiere y transforma la vivienda. En 1803 fallece y, debido a problemas sucesorios, el edificio se utiliza como cuartel, hospital y viviendas. En 1815, Felipe María Osorio de la Cueva, VII conde de Cervellón, hereda la mansión. Posteriormente contrae matrimonio con María Francisca de Asís, II duquesa de Fernán-Núñez, quienes entre 1847 y 1849 remodelarían el palacio según el estilo romántico imperante en la época.

Palacio de Fernán Nuñez (6) Palacio de Fernán Nuñez (3)

En 1905 el palacio fue nuevamente ampliado y remodelado por el arquitecto Valentín Roca Carbonell. El jardín fue asimismo rediseñado por la empresa parisina “Cabinet Ch. Revéron, L. Collin, Succr. Arquitecte-Paysagiste”, que añadió la terraza de mármol.

Palacio de Fernán Nuñez (4) Palacio de Fernán Nuñez (7) Palacio de Fernán Nuñez (8)

Durante la Guerra Civil, la familia de Fernán Núñez y Cervellón traslada su residencia fuera de España, excepto el V Duque que participa en la contienda y fallece en la primera Batalla de Madrid. Durante este periodo, el Palacio es incautado y ocupado por la Juventudes Socialistas Unificadas y la Junta del Tesoro Artístico cataloga las obras de arte y traslada las más valiosas a la Basílica de San Francisco el Grande.

Palacio de Fernán Nuñez (2) Palacio de Fernán Nuñez (5)

Tras finalizar la contienda, Mercedes de Anchorena, duquesa viuda de Fernán Núñez vendió el palacio en 1941 a la Compañía Nacional de Ferrocarriles del Oeste de España que poco después se integraría en RENFE. En la planta baja estuvo situado el primer Museo Ferroviario de España que años mas tarde, en 1980, sería trasladado a la Estación de Delicias, donde aun permanece. En la actualidad el edificio es propiedad de ADIF y de RENFE, siendo la sede de la Fundación de Ferrocarriles Españoles desde 1985.

Palacio de Fernán Nuñez (9)

En 2002 RENFE  llevó a cabo una profunda restauración del edificio, calificado como edificio monumental de alto valor histórico-artístico, que  incluyó cubiertas, patios, jardín, garaje y viviendas con el objetivo de recuperar el estilo de principios del siglo XIX. 

Las temporales del Prado. Ingres y el Divino Morales.

El Museo Nacional del Prado concluye el año 2015 con dos exposiciones temporales, dedicadas a  Ingres y El Divino Morales. 

INGRES

Museo del Prado 9

Las pinturas de Ingres permanecerán expuestas hasta el 27 de marzo de 2016 en una exposición organizada en el Museo del Prado en 2015, con la especial colaboración del Museo del Louvre y el Museo Ingres de Montauban. Se presentan con un desarrollo cronológico de la obra del pintor francés dividido en 11 secciones:

Un artista, múltiples formaciones

Retratos íntimos. Primeros retratos oficiales

Roma y los mitos

El desafío clásico

Troubadour

Ingres y el duque de Alba

Mujeres cautivas

Nuevos retratos

La pintura religiosa

Suntuosa desnudez

Últimos retratos

Ingres era capaz de captar el carácter de sus modelos, reflejando con igual maestría la imponente presencia de Napoleón I en su trono imperial, el carácter soñador de François Marius Granet o la energia de El Señor Bertin .

Ingres - Jean Dominique Ingres - Napoleón en su trono imperial

En la sala dedicada a los desnudos femeninos podremos comprobar la sensualidad de La gran odalisca, que aparece completamente desnuda sin ningún argumento, ni mitológico, ni literario, ni histórico que justifique su desnudez. Angélica liberada por Ruggiero y El baño turco constituyen otra muestra magistral de esa mujer sensual y voluptuosa.

Ingres Ruggiero libera a Angelica Ingres - El baño turco

El repaso que esta exposición nos propone a la obra de Ingres nos muestra ta asimismo sus obras historicistas con sus heroicos desnudos masculinos y la pintura religiosa, con La Virgen adorando la Sagrada FormaJesús entre los doctores.

EL DIVINO MORALES

El Divino Morales

 

Por su parte la exposición dedicada a El Divino Morales, se podrá visitar hasta el 10 de enero de 2016. Esta dividida en 5 secciones:

Iconos perdurables.

Esta sección nos presenta algunas de las obras más conocidas del pintor, obras de tamaños bastante reducidos con figuras de busto o medio cuerpo representadas sobre fondos negros pensadas para oratorios y capillas privadas.

Del dulce pintar. En torno a la Virgen y el Niño.

En esta sección se exponen pequeñas tablas con imágenes de gran carga emotiva,  pensadas para servir las devociones privadas en la representación de “La Virgen y el Niño”. Las principales creaciones giraron en torno a la Virgen gitana o del sombrerete, donde María luce un vistoso tocado de ancha ala, y la Virgen del huso,  donde el Niño sostiene ese instrumento de devanar como trasunto de la cruz.

Pintura para muy cerca. Imagenes de Pasión y Redención.

Esta selección de obras gira alrededor del Ecce Homo de cuerpo entero del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa, y de una escultura de Alonso de Berruguete del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, una referencia iconográfica que nos muestra la relación de Luis de Morales con la escultura. Destacan las tablas dedicadas a Cristo doliente, realizadas en formatos de pequeñas dimensiones, con fondos en un intenso color negro.

Narraciones complejas. Los retablos.

Como la mayoría de los pintores españoles del siglo XVI, Luis de Morales realizó un importante número de retablos. Se presentan también en esta sección, los dos únicos dibujos atribuidos al artista: Lamentación ante Cristo muerto y Noli me tangere, ambos del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa.

San Juan de Ribera y la espiritualidad de la Contrarreforma.

Entre el grupo de prelados que estuvieron destinados en Badajoz en vida de Luis de Morales, la personalidad más destacada fue sin duda San Juan de Ribera, referencia obligada en la vida y producción pictórica del Divino. La obra fundamental de esta última sección es el retablo titulado El juicio del alma de San Juan de Ribera, procedente Museo del Patriarca de Valencia.

Luis de Morales - Cristo Varon de Dolores Luis de Morales - La Virgen del pajarito Luis de Morales - La Virgen de la leche 

Luis de Morales nació en 1510 o 1511 y murió probablemente en 1586. Durante más de cincuenta años fue el pintor más prolífico e importante de Extremadura, región donde realizó numerosos retablos y cuadros de altar, ampliando su producción a Portugal, especialmente a Évora y Elvas. su obra presenta influencias prcedentes de Flandes y Castilla y el conocimiento de obras de otros artistas, sobre todo de Alonso Berruguete o Sebastiano del Piombo, ayudó a definir el estilo de un pintor que alcanzó temprana fama gracias a sus pequeñas tablas de temática religiosa, sencillas en su composición y muy cercanas al creyente.

El Prado cuenta con 23 tablas de este autor y su taller, obras que por su número y calidad le convierten en el principal depositario de obras de este gran pintor y la exposición nos presenta una cuidada revisión de la obra del Divino, un apelativo que sería explicado así por el pintor Antonio Palomino en el siglo XVIII:

“Fue cognominado el Divino, así porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo con tan gran primor, y sutileza en los cabellos, que al más curioso en el arte ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales”

Las temporales del Thyssen, Edvard Munch.

Edvard Munch, arquetipos.

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Dividida en 8 secciones, la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica al pintor noruego hasta el 17 de enero de 2016, reúne una selección de 80 obras entre óleos, dibujos y grabados, la mitad de ellas procedentes de la colección museo noruego, lo que nos permite un exhaustivo recorrido por la obra de este prolífico artista, a la vez que podemos observar su gran capacidad para mostrar las obsesiones del hombre contemporáneo a través de una obra que mezcla con especial acierto tradición y experimentación, con un lenguaje artístico que evoluciono desde el simbolismo de los primeros años hasta el expresionismo. Las formas planas y sinuosas, el uso del color, la deformación de los cuerpos y el uso de texturas y técnicas innovadoras se muestran como elementos característicos de este lenguaje artístico, en cada una de las secciones de esta exposición: melancolia, muerte, pánico, mujer, melodrama, amor, nocturnos, vitalismo y desnudos.

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Comisariada por Paloma Alarcó, jefa de conservación de pintura moderna del Thyssen y Jon Ove Steihaug, director de colecciones del Munch Museet de Oslo, la exposición gira, sin un orden cronológico, en torno a los aspectos más desconocidos de la fuerza creadora de Munch.

Munch Arquetipos

Afirma Paloma Alarcó que:

“Munch se quiere explicar la vida a sí mismo, pero principalmente pinta para los demás”

“Nos pone ante nuestros propios sentimientos. Él siempre tiene en cuenta al espectador, y por eso el espectador siempre se siente un poco turbado delante de una obra de Munch, porque en el fondo hay una empatía muy fuerte entre los temas que nos presenta Munch y nuestros propios sentimientos”.

 

 

Asuntos de palacio. El Palacio de Linares y el fantasma de Raimundita.

El Palacio de Linares, actualmente sede de la Casa de América, que se alza orgulloso y elegante en el privilegiado entorno de la Plaza de Cibeles de Madrid, tiene entre los madrileños, fama de “palacio encantado”. ¿A qué sucesos debe este paIacio su fantasmagórica fama? ¿Qué ocurrió entre sus muros? ¿Qué hay de verdad y qué hay de Ieyenda? ¿De quiénes son los fantasmas que, según se cuenta, por las noches recorren de forma quejumbrosa y lastimera, sus corredores y salones?

linares
Pero para comenzar, echemos un vistazo hacia atrás en el tiempo y conozcamos algo de la historia del Palacio de Linares y sus primeros habitantes y propietarios, los desafortunados Marqueses de Linares y su hija Raimundita.

Mateo de Murga fue un financiero vasco que hizo una enorme fortuna en Cuba, un “indiano” de talante liberaI que llegada la adolescencia de su hijo José, uno de los protagonistas de la leyenda de los fantasmas del palacio de Linares, le aconsejó que se casara únicamente por amor, sin importar la condición social de la  elegida.

José, se enamoro perdidamente de Raimunda Osorio, hija de una estanquera. Pero cuando le pidió permiso a su padre para contraer matrimonio, éste, de modo sorprendente, intento disuadirle, enviándole a Londres para que olvidara ese amor. En 1857, a Ios pocos meses de su IIegada a Londres, falleció Mateo de Murga e inmediatamente, José regresa a Madrid, para una vez pasado eI luto en 1858 casarse con su amada   Raimunda.

EI 21 de octubre de 1872, el rey Amadeo I concedió a José de Murga, mediante real decreto, los títulos nobiliarios de marques de Linares y vizconde de Llanteno en agradecimiento al apoyo prestado a la Familia Real. Tras la renuncia al trono de España de Amadeo I, y proclamada la I República, tanto el marqués de Linares, como el marqués de Salamanca, aportaron una gran suma de dinero para la restauración de la monarquía en la persona de quien finalmente reinaría en España, a partir de 1874, como Alfonso  XII.

En este mismo periodo, concretamente en 1872, fue cuando José de Murga, ya primer marqués de Linares, adquirió el solar de más de 3.000 metros cuadrados, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, donde se encontraba el Pósito de Madrid, un depósito destinado a almacenar grano, pudiendo de ese modo controlarlo en tiempos de escasez. Fue en este solar, donde decidió levantar el palacio que nos  ocupa.

EI arquitecto Carlos Coludí, proyecto un palacio de tres plantas de estilo versallesco, decorado con el mayor esplendor imaginable. Su interior disponía de 27 chimeneas diferentes, un riquísimo comedor de gala, lámparas de araña del mejor cristal, suelos de mosaico, sedas pintadas, frescos de temas mitológicos obras de los mejores artistas de la época, así como una magnífica escalera de mármol de Carrara diseñada por Jerónimo Suñol, una suntuosa capilla e incluso un salón de té, cuyo mobiliario se trajo desde china.

 Y es justo en este punto de nuestra historia, donde comienzan el misterio y la leyenda de los fantasmas del Palacio de Linares.

En 1884, los marqueses decidieron trasladarse al que sería su nuevo hogar, a pesar de que las obras en el palacio aun no habían concluido. Y fue entonces, ordenando unos documentos de su padre, cuando el marqués encontró la terrible carta que su padre no llegó  a enviarle a Londres, en la que le confesaba el motivo de su rotunda negativa a autorizar aquella boda: José y Raimunda eran medio hermanos. Mateo de Murga en su juventud   había tenido un “affaire” con una estanquera y Raimunda era el fruto de la misma.

El descubrimiento de estos hechos, sumió a ambos en la más completa desesperación. Raimunda estaba segura de que todo era cierto, pues recordaba como su madre, en su lecho de muerte, maldijo a aquél que la amó y luego la abandono junto al fruto de su  pecado. A él y a sus descendientes. El matrimonio, en su desesperación recurrió al mismísimo Papa Pío IX que les concedió una bula papal denominada “Casti Convívere” por la cual, los marqueses podían seguir casados, pero observando la más absoluta castidad. A partir de ese momento los marqueses continuaron viviendo bajo el mismo techo, pero en diferentes plantas del palacio.

Y entonces, ocurrió lo peor que podía pasar, a los pocos meses Raimunda dio a luz una niña, Raimundita, fruto del gran amor que los marqueses se profesaban, pero también también fruto del pecado al no haber respetado la bula papal que les obligaba a vivir en castidad. Y cuenta la leyenda, que entre los dos la asesinaron y la emparedaron, para evitar de ese modo el escándalo y que, aun hoy en día, el espíritu de Raimundita sigue paseándose por los grandes salones del viejo palacio, cantando canciones infantiles y llamando con voz lastimera a sus padres tras cerrar el palacio con cien llaves, que lo mantendrían cerrado y deshabitado durante largos   años.

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Existe otra versión, sin duda mucho menos siniestra y macabra, que nos cuenta que el marqués tuvo una hija con una de las criadas, a la que llamaron también Raimunda e hicieron pasar por hija del abogado del marqués, Federico Avecilla y Delgado y de Raimunda Aguado y Cabañas. Protegida y apadrinada por los marqueses, tras la muerte de éstos heredaría una gran parte de su fortuna, casándose años después con Felipe Padierna de Villapadierna y Erice, segundo conde de Villapadierna. La marquesa murió de pena en 1901 y José de Murga, el marqués, tan solo cinco meses después a consecuencia, según se dijo, de un “disparo fortuito”. Cumpliendo con las últimas voluntades de los marqueses, en 1918, sus cuerpos fueron trasladados desde Madrid hasta Linares (Jaén), donde reposan desde entonces en la cripta familiar, situada en la capilla del Hospital de San José y San Raimundo en Linares, más conocido como Hospital de los Marqueses de Linares, hoy convertido en museo.

Con cuáI de Ias dos versiones anteriores os quedáis? La eIección es vuestra.

Mucho se ha escrito acerca de esta leyenda que contribuyo a que el palacio permaneciera deshabitado durante largos años. Fueron muchos los intentos de vender el, ya para todos los madrileños, siniestro edificio, pero nadie parecía tener el menor interés por vivir en un palacio con fantasma incluido. Finalmente, en 1989, previo al inicio de los trabajos de remodelación, que debían realizarse para convertir el suntuoso edificio en la sede de la Casa de América a partir de 1992, el Palacio de Linares fue sometido a un exhaustivo rastreo, análisis y fotografiado hasta el último de sus rincones, por un prestigioso equipo de parapsicólogos del Grupo Hepta al mando del cual estaba el jesuita José María Pilón, en busca de cualquier indicio de la existencia de fenómenos paranormales entre sus muros, llegando a la conclusión de que en el Palacio sucedía algo fuera de lo común. Con frecuencia, la temperatura de las habitaciones descendía hasta diez grados bajo cero, incluso en verano. En Ia capilla, de repente se escuchaba sonar el órgano, y el equipo de investigadores detectó una poderosa fuente de energía entre los muros del palacio. Las fotografías realizadas, reflejaban unos extraños campos energéticos que hacían suponer la existencia de fantasmas o espíritus. Se habló de la posibilidad de que bajo el suelo de mármol se hallaran restos humanos. Incluso, un miembro del equipo de expertos, declaró que había visto a una niña pequeña con el cabello rizado y vestida de blanco corriendo y llorando de forma lastimera por el salón de baile. El informe definitivo entregado al Ayuntamiento de Madrid el 4 de junio de 1989 por el equipo del Padre Pilón, confirmó que el Palacio de Linares estaba invadido por campos energéticos cuyo origen se debía al trágico desenlace de un asunto familiar. Asimismo se afirmaba que eI Palacio de Linares reunía las condiciones adecuadas, dada su ubicación en una zona de corrientes subterráneas, para que en él se manifestaran fantasmas y  espíritus.

Aun hoy en día, ya convertido el palacio en la Casa de América, se afirma que los vigilantes de seguridad duran mas bien poco, incluso hay quien asegura que algunas noches se puede ver a los fantasmas de los marqueses, vagando desconsolados por sus habitaciones del palacio, cumpliendo así con su eterna condena de separación.

Y ahora, si esta trágica leyenda de José y Raimunda, marqueses de Linares, su hija Raimundita y sus respectivos fantasmas, no os ha quitado el hambre, nada mejor que reponer fuerzas en alguno de los numerosos restaurantes de los cercanos barrios de Chueca, Salamanca o las Letras. Lo primero es lo primero, y como muy sabiamente dice el refranero castellano: “El muerto al hoyo y el vivo… al bollo”.

La fuente de la Fama, una fuente viajera.

La Fuente de la Fama, obra de estilo churrigueresco del arquitecto madrileño Pedro de Ribera, se encuentra en la actualidad situada en los jardines del Museo de Historia, en la fachada que da a la calle Barceló, tras varios traslados y mudanzas, algo por otra parte bastante habitual en la historia de los monumentos madrileños.

Madrid - Malasaña - 0062

Fue un encargo de Felipe V a la Junta de Fuentes destinado a embellecer la ciudad de Madrid, ademas de suministrar agua a los ciudadanos de la Villa y Corte, en el que Pedro de Ribera trabajaría durante los años 1731 y 1732. La construcción de la fuente corrió a cargo del maestro cantero Pedro de la Piedra, mientras que la estatua de la Fama que corona la fuente es obra del escultor Juan Bautista y simboliza la fugacidad de la fama, como una alegoría del precepto clásico:

“Carpe diem, carpe horam” (Aprovecha los días, aprovecha las horas)

La fuente está construida con piedra berroqueña y caliza de Colmenar de Oreja y el conjunto se apoya sobre un pilón con forma de trébol de cuatro hojas, sobre el que descansa la base, custodiada por cuatro delfines de cuyas bocas surgía el agua destinada al abastecimiento de los madrileños. El estilo de los adornos empleados por Ribera es inequívocamente churrigueresco, destacando las hornacinas con floreros y cuatro estatuas de niños, cada uno de ellos sosteniendo una concha invertida.   

Escudos, floreros, volutas, adornos naturalistas… dan forma a una composición de enorme plasticidad, que, pese a compartir un esquema muy similar al de la Fuente de la Mariblanca, significa una vuelta de tuerca en la capacidad creativa de Pedro de Ribera. En la parte superior la figura alada de La Fama con una trompeta en la mano remata el conjunto de 10 metros de altura. No obstante la indudable belleza y calidad artística de la obra de Ribera, los cronistas de la época, fueron muy críticos y así Fernández de los Ríos, refiriéndose a la obra del arquitecto madrileño escribió:

“Pedro de Ribera parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles”

Por su parte, Mesonero Romanos,escribó:

 “Es una página del arte, aunque en una de sus más lastimosas aberraciones, que merece ser conservada con mayor razón que otros monumentos posteriores de igual clase, y que más que como páginas del arte pueden ser consideradas como otros tantos borrones echados en él”

Y asimismo Peñasco y Cambronero aseguraba:

“Es el colmo de la corrupción del arte” y sólo debería servir para el “estudio de lo que fue el arte en una época feliz­mente pasada”

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El monumento se financió mediante una subida de impuestos, lo que quedó reflejado en un letrero que alguien colocó en la fuente el día de la inauguración:

“Deo volente, rege survente et populo contribuiente” (Dios lo quiso, el rey lo mandó y el pueblo lo pagó)

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En un principio, la fuente estuvo situada en la plaza de Antón Martín, nombre con el que en un principio seria conocida. Posteriormente en el año 1879 fue a parar a los almacenes de la Villa y ya en 1909 el escultor Ángel García y el arquitecto José Loute la reconstruyeron para instalarla en el Paseo de Camoens del Parque del Oeste.

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En el año 1926 el Ayuntamiento madrileño encarga al arquitecto municipal Luis Bellido su traslado a los jardines de Pedro de Ribera junto al Real Hospicio del Ave María y San Fernando situado en la calle Fuencarral  y actual sede del Museo de Historia de Madrid, donde estuvo hasta el comienzo de  la Guerra Civil, momento en que vuelve a desmontarse para evitar su destrucción, instalándose se definitivamente en su ubicación actual en el año 1941.

Tras las huellas de Miguel de Cervantes Saavedra, “Principe de los Ingenios”. 2ª parte: Madrid.

El Madrid de Cervantes

Ya estamos de regreso en Madrid, dispuestos a seguir buscando las huellas del “Príncipe de los Ingenios” en la Villa y Corte. ¿Me acompañáis?

“Este que veis aquí de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; este digo que es el autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo El Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y quizá sin el nombre de su dueño, llámase comúnmente Miguel de Mervantes Saavedra” (Miguel de Cervantes – Prólogo de las Novelas Ejemplares)

Estudio Público de Humanidades de la Villa de madrid

En 1566 Cervantes ya se había establecido en Madrid, matriculándose en el Estudio de la Villa, fundado por el rey Alfonso XI en 1346. Una prestigiosa institución, donde tuvo como maestro a su director, el catedrático de gramática y humanista Juan López de Hoyos, quien en 1569, incluiría tres poemas del joven Miguel de Cervantes en un libro sobre la enfermedad y muerte de la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II.  

En la actualidad y una vez más, no queda nada del otrora importante centro de estudios. Tan solo una placa conmemorativa, colocada en 1870 gracias a una iniciativa de Mesonero Romanos y sufragada por la propietaria del inmueble, la condesa de la Vega del Pozo, nos recuerda con el siguiente texto, que allí estudió Miguel de Cervantes:

“Aquí estuvo en el siglo XVI el Estudio Público de Humanidades de la Villa de Madrid, que regentaba el maestro Juan López de Hoyos y al que asistía como discípulo Miguel de Cervantes Saavedra”

La imprenta de Juan de la Cuesta

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Con la sola excepción de La Galatea, el resto de las obras escritas por Cervantes, incluidas las dos partes del Quijote fueron publicadas, en sus primeras ediciones, en Madrid. El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, se imprimió por primera vez en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta, situada en el número 87 de la calle Atocha. Una impresión realizada con escasos medios para la que se utilizó un papel tosco y de escasa calidad, fabricado en la Cartuja de Santa María de El Paular.

El edificio original, que milagrosamente aun se conserva, fue construido entre 1592 y 1620 como un pequeño centro sanitario, conocido con el nombre del Hospitalillo de los Incurables del Carmen. En la actualidad y desde 2005, es la sede de la Sociedad Cervantina de Madrid, fundada en 1953. En lo que respecta a la segunda parte del Quijote, se publicó en 1615, también en la imprenta de Juan de la Cuesta, que por aquel entonces se había trasladado a la cercana calle de San Eugenio, esquina con la de Santa Isabel.

 

 Dos lápidas, realizadas ambas por el escultor Lorenzo Coullaut Valera, autor asimismo del grandioso monumento a Cervantes de la plaza de España, nos recuerdan ambos hechos. La primera de ellas es un relieve escultórico, donde se puede ver una escena del Quijote debajo del cual figura el siguiente texto:

“Aquí estuvo la imprenta donde se hizo en 1604 la edición príncipe de la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, compuesta por Miguel de Cervantes Saavedra y publicada en mayo de 1605. Conmemoración MDCCCCV” 

Y en la segunda, realizada en 1905 y mucho más sencilla:

“En el solar que ocupa esta casa, estuvo en el siglo XVII la imprenta de Juan de la Cuesta, donde se hizo en 1615 la edición príncipe de la segunda parte de El ingenioso caballero D. Quijote de La Mancha, escrita por Miguel de Cervantes Saavedra. Conmemoración en 1905”

Los domicilios madrileños de Miguel de Cervantes

Esta sobradamente probado, que Cervantes tuvo más de un domicilio en Madrid, siempre en los alrededores de la calle Atocha, donde y vivía en 1608. En 1609 se mudó, a la calle de la Magdalena, y de ahí al Barrio de las Letras, donde residiría hasta su fallecimiento.

Cuatro fueron los domicilios conocidos del escritor en dicho vecindario. En un primer momento vivió en la Calle del León, poco después en el actual número 18 de la Calle de las Huertas, más tarde en la Plaza de Matute y, por último, de nuevo en Calle del León, en esta ocasión en la esquina con la calle de Francos, que con el tiempo pasaría a denominarse calle de Cervantes, el domicilio donde fallecería.

Esta última estaba situada en la manzana 228, siendo tristemente derribada en 1833, a pesar de la oposición y los denodados esfuerzos de D. Ramón de Mesonero Romanos, que sería quien diera la voz de alarma ante el derribo del inmueble a través de un artículo publicado La Revista Española, titulado La casa de Cervantes.

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Ni la intervención del mismísimo Fernando VII, quien dispuso que el Estado comprara el inmueble para conservarlo, ni las del Ministro de Fomento y el Alcalde de Madrid sirvieron de nada. Una vez más, el patrimonio histórico y cultural era víctima de la especulación y la avaricia de algunos desalmados. La triste e insuficiente solución a tal desaguisado, fue colocar en la fachada del nuevo bloque de viviendas una lápida conmemorativa, realizada por Esteban de Ágreda, Escultor de Cámara Honorario de Carlos IV. La lápida, realizada en mármol de Carrara, sería inaugurada el 13 de junio de 1834, y en ella, por fortuna aun puede leerse en letras de bronce:

“Aquí vivió y murió Miguel de Cervantes Saavedra, cuyo ingenio admira el mundo. Falleció en MDCXVI”

Monasterio de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso  

Este convento fue fundado en 1609 por Francisca Romero, hija de Julián Romero, general de los ejércitos de Felipe II. En 1673 se iniciaron las obras de ampliación del edificio, que se paralizarían en 1688 a causa del fallecimiento del arquitecto, Marcos López, terminando los trabajos en 1698, bajo la dirección de José del Arroyo.

El edificio es sobrio y austero con su iglesia de reducidas dimensiones con planta de cruz latina y una fachada sencilla, con frontispicio triangular en el remate y tres arcos de ingreso de medio punto en el centro, un bajorrelieve de considerables dimensiones y los escudos de armas de los marqueses de la Laguna. El edificio fue declarado monumento nacional en 1921 y ha sido restaurado en dos ocasiones, en 1869 y 1939.

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En 1868, coincidiendo con el triunfo de la llamada revolución “Gloriosa”, que supuso el destronamiento de Isabel II, el ayuntamiento de Madrid aprobó el derribo del convento de las Trinitarias descalzas de San Ildefonso. Las monjas defendieron como mejor supieron la que era su casa, perdiendo cuantas alegaciones presentaron. Una vez más parecía que los especuladores inmobiliarios iban a salirse con la suya.  Desesperadas ante lo que parecía  ya inevitable, solicitaron el amparo de la Real Academia Española quien encargó al académico marqués de Molíns que demostrara que Miguel de Cervantes estaba enterrado en el mencionado convento. El resultado fue publicado en 1870 bajo el título “La Sepultura de Cervantes” y en el se presentaban por primera vez pruebas irrefutables y se demostraba que los restos jamás salieron del convento, que de este modo se salvo de ser demolido.

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El príncipe de los ingenios falleció en su domicilio de la calle Francos esquina con la del León el 22 de abril de 1616, víctima al parecer de una  cirrosis hepática de origen diabético. Al día siguiente, 23 de abril de 1616, sus restos mortales, amortajados en humilde sayal de la orden Tercera de San Francisco, en la que había profesado poco antes. Dentro de un modesto ataúd, portado por frailes franciscanos, las manos sobre el pecho sosteniendo un crucifijo de madera y la cara descubierta, recibió cristiana sepultura en el Monasterio de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso. La capilla donde fue enterrado desapareció en las obras de ampliación del edificio, trasladándose sus restos a la cripta, junto con los de su esposa Catalina de Salazar, quien cuando murió Cervantes, decidió profesar en la Venerable Orden Tercera de los Trinitarios, solicitando que una vez muerta, fuera enterrada en el mismo lugar que su marido.

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Finalmente Ayuntamiento y Arzobispado se han puesto de acuerdo y los restos de Cervantes han sido trasladados a la Iglesia de San Ildefonso, del convento de las Trinitarias, en pleno Barrio de las Letras, del convento de las Trinitarias, donde una lapida nos recuerda al llamado Principe de los ingenios. 

“Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra 1547-1616”

“El tiempo es breve / las ansias crecen / las esperanzas menguan / y, con todo esto / llevo la vida / sobre el deseo que tengo de vivir”

No debemos pasar por alto el error en el texto grabado, ya que donde podemos leer “Los trabajos de Persiles y Segismunda” debería decir “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”. Tan solo una simple letra, un pequeño error debido sin duda a las prisas por inaugurar el monumento A Cervantes antes de las elecciones locales de mayo de 2015. Lo triste es que 6 meses después, el error aun no se haya corregido.

En cuanto a la lápida situada en la fachada, con una altura de 3,5 metros y 2,5 de ancho es la mayor de cuantas podemos ver en Madrid. Fue realizada en mármol italiano por el escultor aragonés Ponciano Ponzano, autor asimismo de la decoración escultórica del frontón del Congreso de los Diputados, donde representó una personificación de España acompañada de la Justicia, las Ciencias, las Bellas Artes y la Fortaleza, y de los dos leones de bronce que flanquean la fachada del edificio. En la lápida dedicada a Cervantes podemos leer el siguiente texto:

“A Miguel de Cervantes Saavedra, que por su última voluntad yace en este convento de la Orden Trinitaria, a la cual debió principalmente su rescate la Academia Española. Cervantes nació en 1547 y falleció en 1616”

Estatuas y monumentos dedicados a Miguel de Cervantes

Este paseo por los lugares más directamente relacionados con la vida y obra de Miguel de Cervantes no estaría completo sin hacer referencia a aquellos monumentos y estatuas que le rinden homenaje, aunque algunos de ellos estén situados algo apartados de aquel Madrid de los siglos XVI y XVII que frecuento el escritor.

Plaza de España

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El más conocido es sin duda, el situado en la Plaza de España, erigido para conmemorar el tercer centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote en 1915 y el fallecimiento de Miguel de Cervantes en 1616.

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Para ello se convocó un concurso nacional, resultando ganador el proyecto presentado por los arquitectos Rafael Martínez Zapatero, Pedro Muguruza y por el escultor Lorenzo Coullaut-Valera, creándose en 1920 un comité de racaudacíón, cuya finalidad era la obtención de los fondos necesarios, aunque, fínalmente, las obras no se iniciarían hasta finales de los años 20.  

Tras la guerra Civil, la construcción del monumento, estuvo parada hasta bien entrada la década de los 50, cuando el hijo de Federico Coullaut-Valera añadió las figuras de Dulcinea del Toboso y Aldonza Lorenzo.

Ya en los 60, se instalaron los grupos escultóricos dedicados a la Gitanilla y a Rinconete y Cortadillo.

Plaza de las Cortes

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En la plaza de las Cortes, frente al Congreso de los Diputados, nos encontramos con el segundo de los monumentos levantados en Madrid en homenaje al Principe de los Ingenios. 

La estatua, realizada en una aleación de cobre, zinc, estaño y plomo, fue realizada en Roma por el escultor Antonio Solá e inaugurada en 1835.

El pedestal es obra del arquitecto Isidro González Velázquez, y en el podemos ver dos relieves de José Piquer alusivos al Quijote, así como dos placas, en una de las cuales se puede leer la siguiente inscripción:

“A Miguel de Cervantes Saavedra, príncipe de los ingenios españoles”

Biblioteca Nacional

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La tercera escultura se encuentra en la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos. Es una obra del escultor catalán Juan Vancell y Puigcercós del año 1892 y flanquea la entrada principal de este edificio, junto a otros tres genios de las letras españolas: Lope de Vega, Antonio de Nebrija y Luis Vives.

Avenida de Arcentales (San Blas)

La última de las estatuas dedicadas a Miguel de Cervantes es obra de Luis Sanguino, autor asimismo de los grupos escultóricos de las puertas de la Catedral de la Almudena y se encuentra en la avenida de Arcentales del barrio de San Blas. Esta realizada en bronce, aunque da la sensación de que estuviera modelada en arcilla, un estilo característico del escultor. En la placa que se encuentra en su pedestal podemos leer el siguiente texto:

“Don Miguel de Cervantes, Príncipe de las letras, en homenaje a la Lengua Española, mayo 1999”

“A Miguel de Cervantes,
insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos,
a quien llevaron los terceros de San Francisco a enterrar
con la cara descubierta, como a tercero que era” (Francisco de Urbina)