El Bosco en El Escorial o cuando El Prado no basta.

Madrid - El Escorial (25)

Patrimonio Nacional se une a la conmemoración internacional del 500 aniversario de la muerte de Jheronimus van Aken, más conocido como El Bosco, con la exhibición de las obras del artista y de su taller que se conservan en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. José Luis Díez, director de las colecciones Reales de Patrimonio,  ha calificado la exposición como:

“Escueta, sencilla pero exquisita”.

Vista de la exposición (1)

La muestra, que se podrá disfrutar hasta el 1 de noviembre de 2016, ha sido organizada por Patrimonio Nacional con la colaboración del Museo del Prado y está comisariada por Carmen García-Frías, Conservadora de Pintura Antigua y Concha Herrero, Conservadora de Tapices, ambas de Patrimonio Nacional. Tan solo 11 piezas, aunque eso si, realmente excepcionales: tres tablas, cuatro tapices, tres manuscritos (dos de ellos libros de entrega) y  un grabado.

Madrid - El Escorial (10)

Felipe II fue uno de los mayores coleccionistas de obras de El Bosco, y el contenido religioso y satírico de su pintura fue determinante para que parte de su producción acabara durante su reinado en el Monasterio de El Escorial. Así, en 1574 llegaron la versión escurialense de El Carro de Heno, la Mesa de los Pecados Capitales, la Adoración de los Magos, Cristo con la cruz a cuestas y varias Tentaciones de San Antonio, mientras que en 1593 llegaron otros cuadros procedentes de la almoneda de Fernando de Toledo, hijo natural del gran duque de Alba y Gran Prior de la Orden de San Juan, como el Jardín de las Delicias o la Coronación de espinas.

Fray José de Sigüenza

El jerónimo Fray José de Sigüenza, en su obra titulada Fundación del Monasterio de El Escorial escrita en 1602, aseguraba al hablar de El Bosco 1602 que su obra no era herética, sino una crítica de loss vicios y las costumbres de la sociedad de la época:

“No son disparates, sino libros llenos de profunda sabiduría y artificio”;”Una sátira pintada de los pecados y desvaríos de los hombres”.

Además del original del Cristo con la cruz a cuestas y de la versión del taller de la Coronación de espinas, se exhibe por primera vez el ejemplar escurialense del Tríptico del Carro de heno, tras su reciente restauración. Junto a las tablas, se muestran los tapices de El Bosco, también conocidos como Disparates del Bosco o Caprichos de Bruegel, una serie inspirada en la obra de Hieronymus Bosch , según cartones atribuidos a Pieter Brueghel el Viejo y la única que se conserva en la actualidad , tras la destrucción durante la Revolución francesa de la serie princeps o primera edición tejida para Francisco I de Francia. Los cuatro tapices titulados El jardín de las delicias, El carro del heno, Las tentaciones de San Antonio y San Martín y los mendigos fueron tejidos en Bruselas entre 1550 y 1570, con hilos de oro, plata y seda. La fecha de su llegada a Madrid continua a día de hoy siendo un enigma, aunque se sabe que la serie procedía de la colección del cardenal Antoine Perrenot Granvelle, desempeñando un importante papel en el ceremonial cortesano durante el reinado de Felipe IV.  Se sabe que en 1626 la serie de tapices fue utilizada para decorar los apartamentos reales del Alcázar madrileño, con motivo de la recepción ofrecida al cardenal Francesco Barberini, y años más tarde, en 1645, siendo Diego Velázquez aposentador y ayuda de cámara, formó parte del bagaje real que llevó el monarca a la jornada de Aragón con motivo de la jura de su sucesor, el príncipe Baltasar Carlos, fallecido prematuramente en 1646 a los 16 años. 

Y ahora os propongo tomárnoslo con calma y prestar algo más de atención a las obras expuestas en El Escorial. No os arrepentiréis.

Las tablas.

Cristo con la cruz a cuestas Sigue leyendo

Anuncios

Las temporales de Palacio. De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las Colecciones Reales.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (3)

En las salas de exposiciones temporales del Palacio Real de Madrid, se puede admirar desde el 7 de junio  de 2016 la exposición “De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las Colecciones Reales”, comisariada por Gonzalo Redín Michausl y organizada por Patrimonio Nacional a modo de aperitivo ante la próxima inauguración, una vez más retrasada, esta vez hasta finales de 2018, del nuevo Museo de las Colecciones Reales, cuya futura sede hace ya tiempo que se encuentra finalizada.

Parece ser que en esta ocasión, la justificación para este nuevo retraso es la situación política en que se encuentra España, actualmente con un gobierno en “disfunciones” incapaz de tomar decisiones. Veremos que ocurre tras las nuevas elecciones del 26-J. Mucho me temo que la fecha no se adelantará, pero espero que al menos no se retrase de nuevo. De momento, aunque no sea más que un mínimo consuelo, disfrutemos de esta muestra que permanecerá abierta hasta el 16 de octubre.

S.S.M.M. los reyes D. Juan Carlos y Dª. Sofía en la inauguración.

Pero centrémonos en lo que nos interesa, que es esta magnífica exposición inaugurada por S.S.M.M. los Reyes eméritos D. Juan Carlos y Dª. Sofía, en la que se pueden ver pinturas y esculturas italianas del siglo XVII, todas ellas propiedad de Patrimonio Nacional, que han sido seleccionadas por su gran valor artístico e histórico, tras recuperar muchas de ellas todo su esplendor, gracias a una excelente labor de restauración.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (124)

Prácticamente la mitad de las 72 obras presentes se pueden ver por vez primera, incluyendo obras de artistas tan importantes como Guido Reni, Francesco Albani o Charles Le Brun, Michelangelo Merisi “Il Caravaggio”, Gian Lorenzo Bernini, José de Ribera, Giovanni Francesco Barbieri “Il Guercino”, Lucca Giordano, Andrea Vaccaro, Federico Barocci, Ercole Procaccini, Ludovico Carracci, Carlo Maratti o José Ribera “El Españoleto. Mención especial merece la posibilidad de admirar “la Túnica de José” de Diego Velázquez, una obra realizada tras el primer viaje del pintor a Italia.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (4)

Hoy os propongo un recorrido a través de las obras que más han llamado mi atención durante la visita. Se podría decir que, “no están todas las que son, pero si son todas las que están”. Y ahora, comencemos nuestro recorrido a través del Seicento italiano, y esta vez no nos olvidemos de la cámara de fotos, porque en esta ocasión se nos permite tomar fotografías, siempre y cuando no hagamos uso del flash.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (116)

La exposición se presenta dividida en cinco secciones: De Bolonia a Roma con obras de Guercino, Lanfranco y Velázquez, entre otros. Lujo Real en la que se exponen piezas procedentes de los conventos de fundación real de la Corona española, con obras firmadas por Cantarini, Albani, Reni, Giambologna, Cartari o Petel. Salomé con la cabeza del Bautista, eje central de la muestra,  exhibida junto al lienzo Judith con la cabeza de Holofernes de Fede Galizia, la única mujer presente en la muestra. De Roma a Nápoles, de Nápoles a España, donde se muestran obras realizadas durante el dominio español. Y por último, El esplendor del barroco. Grandes palas de altar en la Colección Real, sección en la que podemos ver una selección de pinturas de gran formato con obras religiosas de Barocci, Reni o Romanelli.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (7)

Lot y sus hijas – Giovanni Francesco Barbieri, “Guercino”, 1617 – Óleo sobre lienzo.

El cuadro fue pintado en 1617 por Guercino y sus ayudantes para el arzobispo-cardenal Alessandro Ludovisi en Bolonia, permaneciendo en manos de la familia Ludovisi hasta que en 1664, Nicolo Ludovisi dejó en herencia seis cuadros a Felipe IV, que fueron elegidos por el embajador Pedro Antonio de Aragón. Apareciendo años después el cuadro de Lot, junto a la Conversión de Saulo de Guido Reni, en la lista de cuadros propiedad de Carlos II que colgaban de las paredes de la cuadra de mediodía de El Escorial, realizada en 1681.

“Hizo dos cuadros, un Lot y una Susana, y un Hijo pródigo, figuras de tamaño natural. Ya acabados no quiso decir su precio por modestia; se determinó entonces llamar a Lodovico Carracci para que dijese cuánto podían valer y él los estimó en setenta escudos cada uno, lo cual pareció mucho a dichos Señores, que solo le dieron setenta y cinco por los tres, a razón de veinticinco cada uno, y él se conformó; tenía entonces veintiséis años, y le tomaron ellos desde entonces gran admiración por su valía”.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (8)

Guercino refleja perfectamente en su pintura la peligrosa intimidad existente entre Lot, tan borracho que tiene que sujetarse con el brazo izquierdo en su asiento y sus dos hijas. Una de ellas, de pie tras el asiento, toma un ánfora para servir más vino a su padre, mientras la otra, sentada a los pies del anciano, sujeta la copa con la mano derecha mientras con la izquierda le acaricia la pierna al tiempo que se acerca a su regazo.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (10)

Toda la escena se realiza como si de un solo instante se tratara, mostrando simultáneamente los diferentes momentos de tan escabrosa historia: Lot escapa junto a su familia de la destrucción de Sodoma, a causa de los vicios de sus habitantes. En la huida, Lot pierde a su mujer, convertida en estatua de sal por mirar atrás, y se refugia con sus dos hijas en una cueva, donde con la intención de perpetuar la estirpe, las jóvenes embriagan a su padre manteniendo relaciones carnales con él.

Palacio Real - De Caravaggio a Bernini (17)

La túnica de José – Diego de Silva y Velázquez, h. 1630-1634 – Óleo sobre lienzo. Sigue leyendo

Las temporales del Prado. El Bosco – La exposición del V centenario.

Museo del Prado - El Bosco (1)

El Museo del Prado conmemora el V centenario de la muerte de El Bosco, pintor de sueños y pesadillas, con una gran muestra de sus fascinantes y enigmáticas pinturas integrada por 58 obras procedentes de distintos museos, una exposición que permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre de 2016.

Jheronimus van AKen El Bosco

Jheronimus van Aken, “El Bosco” por Cornelis Cort British Museum (Londres)

Un breve apunte biográfico

Jheronimus van Aken, conocido por todos como El Bosco, nació y vivió en ‘s-Hertogenbosch (Bois-le-Duc), una tranquila ciudad situada al norte del ducado de Brabante, en la actual Holanda, a la que desde joven vinculó su nombre artístico al firmar sus obras como Jheronimus Bosch.

Firma de El Bosco

Cuando El Bosco nació en 1460, ‘s-Hertogenbosch era una ciudad próspera, cuya plaza del mercado era el punto de encuentro de todas las clases sociales y el espacio de celebración de todo tipo de actos a los que El Bosco asistía no solo como ciudadano, sino también en calidad de hermano jurado de la cofradía de Nuestra Señora. Disfrutaba por tanto de una elevada posición social lo que le propició que recibiera numerosos encargos tanto de particulares como de diversas instituciones eclesiásticas y civiles. A los 12 años fue testigo del incendio de su ciudad, en el que resultaron destruidas más de 4.000 edificios. Por aquel entonces, estamos en el año 1463, estudiaba en el taller familiar dedicado a la pintura al fresco, y ya firmaba sus primeras obras como Bosch. Aunque no hay constancia fehaciente de ello, es probable que entre 1500 y 1504 El Bosco viajara a Italia, residiendo una temporada en Venecia, ciudad en la que, en colecciones privadas se conservan varias obras suyas. Por otro lado, a partir de estos años el estilo del Bosco evoluciona de forma evidente hacia un estilo renacentista, lo que avala la tesis de ese viaje.

Mercado de telas de s´Hertegenbosch

En 1481 contrajo matrimonio con Aleid van de Meervenne, hija del comerciante Goyarts van de Meervenne, un matrimonio que propicio su ascenso social. Su ingreso en 1486 en la “Illustre Lieve Vrouwe Broederschap” (Ilustre Hermandad de Nuestra Señora) de s´Hertogenbosch hizo que los encargos se sucedieran uno tras otro, haciéndose cargo de la realización, junto con su padre, de un gran retablo encargado por los Concejales de la hermandad finalizado en 1477, pintando entre 1488 y 1489 parte de un políptico esculpido, encargo igualmente de la cofradía.

Jheronimus van Aken El Bosco

Obsesionado con la salvación del alma e influenciado por el misticismo prerreformista de la época, Jheronimus van Aken “El Bosco”, consagro su vida a la imposible tarea de descifrar a través de sus obras los insondables mensajes de la Biblia. En sus obras hay mucho de onírico, visionario y esotérico, pero siempre dentro del credo cristiano, enriqueciendo con sus figuras y sus escenas, muchas veces aberrantes, la imaginería románica y gótica de los pórticos de las catedrales y los bestiarios medievales, donde se nos avisaba de lo que le puede suceder a quien peque y sea condenado al fuego eterno, a la vez que criticaba los vicios, pecados y desvaríos de la sociedad de la época, siempre haciendo uso de su desbordante y asombrosa imaginación. 

El Bosco

Su inmensa capacidad de invención ha hecho que, 500 años después, su obra siga siendo en  muchos casos imposible de descifrar. El Bosco se llevó consigo a la tumba todos sus secretos, tras su fallecimiento, acaecido con toda probabilidad en su ciudad natal en los primeros días de agosto de 1516 (el 9 de agosto se celebraron solemnes exequias por el pintor en la capilla de Nuestra Señora).

Felipe II por Sofonisba Anguissola

Felipe II por Sofonisba Anguissola. Museo del Prado (Madrid)

El Bosco y Felipe II

Mucho se ha escrito acerca de la obra de El Bosco con objeto de intentar descifrar sus misterios y enigmas, con interpretaciones teológicas de toda índole: teológicas, morales, esotéricas, sin que los estudiosos hayan logrado ponerse de acuerdo. Han pasado 500 años y la obra de El Bosco continúa siendo indescifrable incluso para los más expertos, a la vez que continúa fascinándonos.

El Escorial 2

Felipe II fue uno de los mayores admiradores del pintor, haciéndose a lo largo de su vida con cuantas obras pudo, reuniendo en España un gran número de ellas, de las que sólo han llegado hasta nuestros días las que ordenó trasladar a El Escorial, continuando la serie de adquisiciones iniciada por sus antecesores Isabel la Católica y Felipe el Hermoso. Hasta tal punto llegaba la admiración del Rey Prudente, que tal y como nos en sus escritos el padre Sigüenza, bibliotecario del Escorial a finales del siglo XVI, durante su agonía, que duró 53 días, el monarca en cuyos reinos no se ponía nunca el sol, mando llevar a sus estancias una gran cantidad de crucifijos y reliquias plenamente convencido de su poder de sanación. Hasta aquí todo parece relativamente normal dentro del catolicismo exacerbado y místico de la época y la bien conocida religiosidad de Felipe II. Lo que ya no resulta tan fácil de entender es que igualmente ordenase disponer alrededor de su lecho las obras de El Bosco que poseía.

Detalle de la Mesa de los Pecados Capitales

Entre ellas estaban la Mesa de los siete pecados capitales, en la que se puede leer la siguiente frase escrita en latín: “Cave, cave, Dominus videt” (Cuidado, cuidado, el señor observa). Finalmente, Felipe II fallecería el de 1598 en el Monasterio de San Lorenzo de el Escorial, sin que nadie hubiera llegado a tener conocimiento de la razón última de tan sorprendente deseo.

Conferencia de prensa

Una polémica felizmente zanjada

Uno de los principales focos de interés de la exposición, es sin duda poder contemplar las tres obras de El Bosco propiedad del museo del Prado, cuya autoría había sido puesta en entredicho recientemente por los holandeses del Bosch Research and Conservation Project tras seis años de estudio. Estas obras son: La Mesa de los pecados Capitales, Las Tentaciones de San Antonio Abad y La Extracción de la piedra de la locura. En la rueda de prensa celebrada para presentar la exposición, Miguel Falomir, director de Conservación del Museo del Prado y Pilar silva, comisaria de la exposición y conservadora jefa de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, zanjaron la polémica tras afirmar rotundamente que:

“Éstas son obras de El Bosco”

“Cuando atribuye o desatribuye obras de arte, son necesarios argumentos de índole científica, documental o de conocimiento de la historia del arte, y aquí no se dan estos argumentos”

El Bosco (3) Sigue leyendo

El desaparecido Convento de la Trinidad Calzada. Una víctima de la desamortización de Mendizábal.

Convento de la Trinidad - Maqueta de Madrid en 1830 (Museo de Historia de Madrid)

El Convento de los Trinitarios Calzados o de la Trinidad Calzada, que podemos ver en la maqueta de Madrid realizada por León Gil palacio entre 1828 y 1830 expuesta en el Museo de la Ciudad de Madrid, estaba junto a la actual plaza de Jacinto Benavente, ocupando una mañana de gran superficie delimitada por las calles de Atocha, Relatores, Barrio Nuevo (actualmente Concepción Jerónima y Conde de Romanones) y la Merced (en la actualidad Plaza de Tirso de Molina). El escritor y humanista Baltasar Porreño, afirma que el mismísimo Felipe II, con la ayuda de algún discípulo de Juan de Herrera, contribuyó al diseño de un convento que era, junto al de la Victoria y al de San Felipe, uno de los más importantes del  Madrid de los Austrias.

La Orden Trinitaria y el Convento de la Trinidad Calzada.

Trinitario

La Orden Trinitaria fue fundada por  San Juan de Mata en Cerfroid (París) en el año 1194, aunque la regla no sería aprobada por el Papa Inocencio III hasta 1198. Su objetivo principal era la liberación y asistencia sanitaria de los cristianos cautivos en manos de los musulmanes, llegando los trinitarios en su altruismo, a intercambiar sus vidas por los de las de los cautivos cuando no era posible pagar el rescate exigido. Su primer convento en Madrid no se fundó hasta el siglo XVI, tras el traslado de la capital de España a esta ciudad en 1561.

Convento de la Trinidad (3)

El gran complejo monástico, cuya construcción no dio comienzo hasta 1590 pese a haber sido fundado en 1562, estaba formado por cuatro edificios entre los que destacaba la iglesia, cuya construcción fue dirigida por el maestro de obras Gaspar Ordoñez, y que en el momento de su construcción fue una de las más amplias de Madrid, ciudad en la que se fundaron en menos de 100 años, entre los reinados de Felipe II y Felipe IV, nada menos que 48 conventos o monasterios. La iglesia presentaba planta de cruz latina con crucero y cúpula soportada por pechinas y pilastras de orden corintio. En la fachada principal que daba a la calle de Atocha, destacaba su portada enmarcada por columnas y rematada por un bajo relieve de Santísima la Trinidad.

Convento de la Trinidad (2)

En la Planimetría de la Villa de Madrid realizada por Pedro de Teixeira en 1656 para Felipe IV se puede observar, marcado con el número VII,  como

“Convento de la Santísima Trinidad. Fundación de Sus Religiosos. Año 1562”

En el plano se pueden ver la iglesia, el gran claustro con un atrio con fuente central, los distintos patios y una zona ajardinada situada en la parte trasera. 

El Convento de la Trinidad en el plano de Antonio Marcelli y Frederic de Wit  (1622-1635)

Por su parte, Antonio Marcelli en el plano realizado en 1622 (editado por Frederic de Wit en Flandes en 1635) no fue tan detallista como Teixeira, pero sí reflejo el convento en el plano pudiéndose observar algunos cambios, ya que el portugués situó el campanario de la iglesia en la esquina de las calles de Atocha con Relatores, mientras que Marcelli y Wit lo dibujan centrado respecto a la calle de Atocha.

El rescate de Miguel de Cervantes de Argel.

La historia de este convento está estrechamente ligada a Miguel de Cervantes Saavedra, ya que sería de la Trinidad desde donde partirían rumbo a Argel el 1 de mayo de 1580, fray Antón de la bella y fray Juan Gil, junto con el escribano de rescate, quienes serían los encargados de rescatar  de su cautiverio al autor de “El Quijote”.

Tras la desamortización de Mendizábal fue sede de una sociedad lírica llamada Instituto Español. En 1847 se cerró la iglesia y fue convertido en el Museo Nacional de Pinturas, instalándose años más tarde en parte del edificio el Ministerio de Fomento, hasta que dado el mal estado del edificio, éste fue abandonado y finalmente demolido en 1897, abriéndose la calle del Doctor Cortezo y construyendo el Teatro Odeón, antecesor del Teatro Calderón, mientras que el Ministerio de Fomento fue trasladado al majestuoso Palacio de Fomento, inaugurado en 1897 en Atocha.         Sigue leyendo

Asuntos de palacio I. Tres palacios madrileños.

Palacio de Zurbano

Situado en el barrio de Chamberí, en la calle Zurbano esquina con la calle Fernando el Santo, 6, fue construido por el conde de Muguiro, diputado en Cortes y senador, casado con Ángeles de Beruete y Moret, hija del pintor Aureliano de Beruete, entre los años 1878 y 1881. La historia del solar donde se encuentra el palacio se remonta hasta el reinado de Felipe II , una época en la que los terrenos no eran más que huertas.

Plano Zonal de las calles Zurbano y Fernando el Santo

El proyecto original, de estilo ecléctico clasicista, era obra del arquitecto Severiano Sainz de la Lastra con planta casi cuadrada con una distribución simétrica de las distintas estancias y estructura de hierro. Estaba situado en una de las esquinas del solar, dejando el resto para el jardín donde estaban cuadras, cocheras, celaderas, guadarnés, gallinero y un invernadero o estufa de estilo victoriano construido en metal y cristal. La decoración del interior fue obra de Arturo Mélida y Alinarí. qué también diseño el jardín que a. El palacete  tenía una disposición clásica, con una gran escalera construida en la época del marqués de Casa Riera y un oratorio de estilo neogótico de la segunda planta actualmente convertido en despacho. De sus paredes colgaron telas realizadas por Goya (La lechera de Burdeos y el retrato de Juan Bautista Muguiro), y los retratos de Fermín Muguiro y su esposa Dª. Ángela Beruete, firmados por Federico de Madrazo y JoaquínSorolla.

Palacio de Zurbano 1Palacio de Zurbano 2

En 1919 los descendientes del conde de Muguiro vendieron la propiedad por 750.000 pesetas a Gonzalo Mora y Fernández, marqués de Casa Riera, quién encargo a Eladio Laredo una profunda remodelación del edificio original, duplicando la superficie construida tras eliminar las cocheras y parte del jardín, para añadir un salón de baile, biblioteca, comedor de gala, además de nuevos dormitorios.

Palacio de Zurbano - Jardín Palacio de Zurbano - Detalle de las pinturas Palacio de Zurbano - Salón de las Abejas

También la colección de obras de arte se incremento de forma notable con los retratos del matrimonio Goicoechea, de Goya, un retrato posiblemente de San Pablo, atribuido a Velázquez, y obras de Tiepolo, varios maestros flamencos, Raimundo de Madrazo, Vicente y Bernardo López….lo que convertía el palacio de Zurbano en un verdadero museo de arte.

Palacio Zurbano Palacio de Zurbano - Escalera principal

En este palacio nació Fabiola de Mora y Aragón en 1928, hija del marqués de Casa Riera, quien tras contraer matrimonio con el rey Balduino de Bélgica en 1960, se convertiría en reina de los Belgas. Finalmente, en 1986, la familia de Mora y Aragón vendió el palacete al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, que llevaría a cabo una profunda remodelación y restauración del edificio y el jardín.  Tras ser utilizado durante un breve periodo de tiempo por el Consorcio de Madrid Capital Europea, pasó a ser la sede del Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo.

Palacio de Buenavista

Situado en la calle de Alcalá, frente al Banco de España, la construcción original, del Palacio de Buenavista, hoy desaparecida, se remonta al siglo XVI, cuando Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo, se lo dona a Felipe II, con ocasión de la proclamación de Madrid como capital del reino. Propiedad desde entonces de las Casa Real, fue la residencia de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III, desde 1759 a 1766, tras trasladarse a Madrid desde el palacio de La Granja en Segovia.

Proyecto para el palacio de BuenavistaPalacio de Buenavista en 1780

En 1816, pasó a ser Museo Militar y Parque de Artillería y de Ingenieros, para desde 1847 ser Ministerio de la Guerra, del Ejército desde 1939 y de Defensa desde 1977. En la actualidad alberga el Cuartel General del Ejército de Tierra.

El palacio de Buenavista desde el mirador del palacio Cibeles

Fue adquirido por el XII duque de Alba en 1769, aunque el edificio actual, fue mandado edificar por la duquesa de Alba a finales del siglo XVIII para su uso como residencia privada y en 1805 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid como regalo a Manuel Godoy, favorito  primer ministro de Carlos IV,en cuyas manos permaneció hasta la incautación de sus bienes en 1808. Durante la Guerra de la Independencia el mariscal Murat ocupó el Palacio de Buenavista y tras el final de la guerra se convirtió en sede del Museo Militar y entre sus paredes falleció el general Prim, que fue presidente del Gobierno de 1869 a 1870, tras sufrir un atentado cuatro días antes de la llegada de Amadeo I de Saboya.

Palacio de Buenavista - Entrada a los jardines

Monarcas y políticos de la historia de España han estado estrechamente relacionados con la historia del Palacio de Buenavista, y en él han residido, el general Espartero, el general Prim o Miguel Primo de Rivera y han tenido su lugar de trabajo Manuel Azaña o Francisco Largo Caballero durante la II República y ha sido escenario de importantes episodios de la historia reciente de España, como la Sanjurjada, de 1932, o la dirección de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil.

Palacio de Buenavista - Escalera principal

Una de las estancias destacadas del palacio es el Salón de Embajadores, lugar en el que el mariscal Joffe, héroe de la batalla de Verdún, condecoró a Alfonso XIII en agradecimiento por neutralidad de España en la I Guerra Mundial y su colaboración con la Cruz Roja Internacional. Este edificio alberga también auténticas joyas del arte patrio, como un retrato de Fernando VII de Francisco de Goya, la mesa donde Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, alfombras procedentes de la de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Entre sus piezas más importantes se encuentran un retrato de Fernando VII, obra de Francisco de Goya, la mesa donde el Rey Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, e importantes frescos en sus techos y paredes.

Calle Alcalá (12)

 Palacio de Buenavista 1 1 Palacio de Buenavista 2

Dos estatuas dedicadas a Don Pelayo y a Hernán Cortés flanquean el Patio de Armas del palacio, y en sus jardines, añadidos en 1869 por el general Prim y cerrados por una verja realizada en forja de hierro, hay estatuas dedicadas al guerrero celtíbero, al valor,  los tercios de Flandes, el Cid, Agustina de Aragón, el Gran Capitán o las de Marte, el dios romano de la guerra y Minerva, la diosa romana  de la guerra, la sabiduría y la ciencia .

Palacio de Fernán Núñez

Está situado en la calle Santa Isabel nº 44, siendo una de las construcciones palaciegas mejor conservadas de Madrid. El Palacio presenta dos áreas claramente diferenciadas: la noble, la que se conserva en mejor estado tras las sucesivas restauraciones efectuadas, y la de servicio. La parte noble, donde podemos ver entre otras estancias, el Salón de Baile con sus numerosos espejos, el Salón Isabelino y el Comedor de Gala, está decorada con alfombras y tapices realizados en la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos de ellos diseño de Goya, lámparas de cristal de Murano y Baccarat, sedas y otros elementos de lujosa factura, mientras que la zona de servicio fue transformada  en oficinas a partir del año 1941. También merece la pena visitar el jardín, diseñado por arquitectos y paisajistas procedentes de París.

Palacio de Fernán Núñez -Salón Isabelino Palacio de Fernán Núñez - Salón de baile

Sus orígenes se remontan al siglo XVIII cuando Blas Jover, Secretario de Consejos de Fernando VI, construyó su residencia en los antiguos huertos del convento de Santa Isabel, lugar donde a su vez Antonio Pérez, el todopoderoso secretario de Felipe II había  construido su popular “casilla”. En 1769, tras varios traspasos de la propiedad, Miguel José María de la Cueva, XIII duque de Alburquerque y IV marqués de la Mina, adquiere y transforma la vivienda. En 1803 fallece y, debido a problemas sucesorios, el edificio se utiliza como cuartel, hospital y viviendas. En 1815, Felipe María Osorio de la Cueva, VII conde de Cervellón, hereda la mansión. Posteriormente contrae matrimonio con María Francisca de Asís, II duquesa de Fernán-Núñez, quienes entre 1847 y 1849 remodelarían el palacio según el estilo romántico imperante en la época.

Palacio de Fernán Nuñez (6) Palacio de Fernán Nuñez (3)

En 1905 el palacio fue nuevamente ampliado y remodelado por el arquitecto Valentín Roca Carbonell. El jardín fue asimismo rediseñado por la empresa parisina “Cabinet Ch. Revéron, L. Collin, Succr. Arquitecte-Paysagiste”, que añadió la terraza de mármol.

Palacio de Fernán Nuñez (4) Palacio de Fernán Nuñez (7) Palacio de Fernán Nuñez (8)

Durante la Guerra Civil, la familia de Fernán Núñez y Cervellón traslada su residencia fuera de España, excepto el V Duque que participa en la contienda y fallece en la primera Batalla de Madrid. Durante este periodo, el Palacio es incautado y ocupado por la Juventudes Socialistas Unificadas y la Junta del Tesoro Artístico cataloga las obras de arte y traslada las más valiosas a la Basílica de San Francisco el Grande.

Palacio de Fernán Nuñez (2) Palacio de Fernán Nuñez (5)

Tras finalizar la contienda, Mercedes de Anchorena, duquesa viuda de Fernán Núñez vendió el palacio en 1941 a la Compañía Nacional de Ferrocarriles del Oeste de España que poco después se integraría en RENFE. En la planta baja estuvo situado el primer Museo Ferroviario de España que años mas tarde, en 1980, sería trasladado a la Estación de Delicias, donde aun permanece. En la actualidad el edificio es propiedad de ADIF y de RENFE, siendo la sede de la Fundación de Ferrocarriles Españoles desde 1985.

Palacio de Fernán Nuñez (9)

En 2002 RENFE  llevó a cabo una profunda restauración del edificio, calificado como edificio monumental de alto valor histórico-artístico, que  incluyó cubiertas, patios, jardín, garaje y viviendas con el objetivo de recuperar el estilo de principios del siglo XIX. 

Antón Martín, mucho más que una plaza madrileña.

No son pocos los madrileños que aseguran que esta plaza en realidad no existe, basándose en el curioso hecho de que carece de numeración propia, considerándose como un simple ensanchamiento de la calle de Atocha, y sin embargo ahí esta esta plaza o plazuela dedicada a Antón Martín, una más de las curiosidades que esta sorprendente ciudad que es Madrid, ofrece a propios y extraños.

dscn80861

Puerta de entrada a los barrios de Lavapies y Las Letras, dos de los barrios mas representativos de Madrid, ya aparece en el plano de Pedro deTexeira como la Plazuela de Antón Martín, junto al portillo de la cerca de Felipe II. Desde el siglo XIII se encontraba en los limites del arrabal de Santa Cruz junto con la Puerta de Vallecas, un modesto acceso a Madrid, muy cercano a esta plaza, que durante el reinado de Felipe IV sería derribado, construyéndose en 1625 una nueva puerta con el mismo nombre en las inmediaciones del convento de Nuestra Señora de Atocha, como parte de la cerca de Felipe IV. La última puerta con este nombre fue construida por Ventura Rodríguez en 1769, siendo demolida a mediados del siglo XIX.

dscn8093

En la misma zona se encontraba la ermita de San Sebastián, que años mas tarde desapareció tras la fundación de la parroquia del mismo nombre en 1541 por el licenciado Francos, párroco de Santa Cruz. El 23 de marzo de 1766 se inició en la Plaza de Antón Martín el Motín de Esquilache, como protesta contra el marqúes de Esquilache, ministro de Carlos III, consecuencia del creciente descontento de los madrileños a causa de la subida del precio del pan y de otros productos de primera necesidad, así como la prohibición del uso de capas largas y sombreros de ala ancha usados por los madrileños que deberían ser sustituidos por capas cortas y sombreros de tres picos, alegando que dichas prendas facilitaban el ocultamiento de los rostros y las armas que solían portar los delincuentes. Desde la plaza de Antón Martín, la enfurecida multitud se dirigió hacia el domicilio del marqués, situado en la casa de las Siete Chimeneas. Carlos III, ante la gravedad de la situación se vio obligado a dejar Madrid, llegando incluaso a plantearse trasladar la capital de España a otro lugar. Con el cese del marqués de Esquilache se solucionó el problema que estuvo a punto de costarle el trono de España al monarca.

la-plaza-de-antc3b3n-martc3adn-a-finales-del-siglo-xix

Durante casi ciento cincuenta años presidió esta plaza la fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera, que hoy se encuentra en los jardines que llevan precisamente el nombre del arquitecto, junto al Museo de Historia de Madrid y sobre la que escribí en una entrada anterior.

 En 1869 el licenciado en Farmacia Miguel González Gallardo fundó la farmacia El Globo y a comienzos del siglo XX, el arquitecto Teodoro Anasagasti llevo a cabo el proyecto del Monumental Cinema con aforo para mas de 4o00 personas que desde 1970, acoge los conciertos de la orquesta sinfónica de RTVE.

 

En el centro de la plaza podemos ver el monumento levantado en homenaje a los abogados laboralistas, asesinados por terroristas afines a la extrema derecha en el número 55 de la calle de Atocha, el 24 de enero de 1977.

dscn8096

Antón Martín es también, y sin duda es por esto por lo que es más conocida, una estación del Metro de Madrid perteneciente a la linea 1, que fue inaugurada el 26 de diciembre de 1921.

Hasta aquí os he hablado de la plaza de Antón Martín, pero, ¿Quien fue realmente Antón Martín, el verdadero protagonista de esta entrada?

dscn8095

Antón Martín, nació en la villa conquense de Mira, el 25 de marzo de 1500. Era hijo de dos campesinos acomodados, Pedro de Aragón y Elvira Martín. La muerte del padre cuando Antón Martín era aun muy joven sumió a la familia en una situación dificil, por lo que la madre decidió casarse de nuevo,una decisión que no gustó a Antón y su hermano Pedro, que decidieron emanciparse. Antón se vino a Madrid para poco después trasladarse a Valencia donde se empleó como soldado. Allí se encontraba cuando su hermano fue asesinado por Pedro Velasco, en Guardafortuna, un pueblo de la provincia de Granada. El motivo parece ser que fue que Pedro Martín se negó a contraer matrimonio con alguien muy cercano a Pedro Velasco. Cuando Antón Martín recibe la luctuosa noticia, solicita permiso para trasladarse a Granada, pero al llegar a Guardafortuna la familia Velasco ha huido, aunque finalmente serán prendidos y Pedro Velasco condenado a morir en la horca. En Granada causo gran conmoción la condena de Velasco, hasta el punto de que fueron numerosos los granadinos que solicitaron el perdón de la pena máxima. Sin embargo existía un grave problema, ya que dicho perdón dependía del beneplácito de los familiares de la victima, en esta caso de Antón Martín.

Es en este momento cuando Juan de Dios, que se encontraba en Granada recaudando el dinero necesario para construir un hospital para los más desfavorecidos, entra en escena abordando a Antón Martín en la calle de la Colcha con el único objetivo de convencerle de las virtudes del perdón.

“Antón Martín, vengo para pediros y rogaros que así perdone este divino Señor crucificado vuestras culpas, que perdonéis la que cometió contra vuestro hermano vuestro contrario, perdonad a vuestro enemigo y seréis amigo de Dios”

Finalmente Juan de Dios consiguió que Antón, intercediera ante la Chancilleria de Granada para salvar la vida del asesino, logrando por añadidura que ambos se unieran a su, por aquel entonces, escaso número de discípulos.

dscn8126

Durante el resto de su vida, el cofundador del hospital de Granada, Antón Martín fue adquiriendo la calidad de discípulo predilecto, y así se reconoce en la última voluntad de su maestro cuando es a él a quien encomienda que continúe su obra. Juan de Dios fallece el 8 de marzo de 1550, momento en el que Antón Martín recoge su testigo, se coloca al frente de su orden, y se traslada a Madrid donde fundaría el 3 de noviembre de 1552 el hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios para atender lo que entonces se llamaban enfermedades ver­gonzantes, llegando a contar con 243 camas distribuidas en diez salas, seis para hombres y cuatro para mujeres. El hospital estaba situado en unos terrenos contiguos a esta plaza, donde hoy están el cine Doré y la parroquia del Salvador y San Nicolás, que fueron adquiridos al contador del rey Her­nando de Somontes y a su esposa Catalina de Zapata. Estaba situado en unos terrenos situados entre el cine Doré, el mercado de Antón Martín y la parroquia de San Salvador y San Nicolás, prestando sus servicios asistenciales a la ciudad de Madrid hasta el final de la Guerra de la Independencia. En su iglesia, construida el mismo año de la construcción del hospital y restaurada en 1798 fue enterrado Antón Martín, tras fallecer el 24 de diciembre de 1553, restos que en la actualidad se encuentran en la iglesia del hospital de San Rafael, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Después la desamortización de Mendizabal llevada a cabo entre 1836 y 1837, el hospital pasó a ser regentado por la Benefi­cen­cia, y en 1899 fue derribado, edificándose en el mismo lugar la iglesia  del Salvador y San Nicolas. La iglesia fue incen­diada durante la Guerra Civil y en su lugar se edificó la que podemos ver en la actualidad. 

antc3b3n-martin

Juan de Dios supo rápidamente apreciar las grandes cualidades de su nuevo discípulo por lo que se dispuso a formar su alma para sucederlo. Así cuando Juan de Dios tenía que ausentarse, dejaba a Antón Martín como hermano mayor, participando activamente  en la fundación del nuevo y definitivo hospital de Granada fundado en 1552, junto con Juan de Ávila y el arzobispo Pedro Guerrero, ya que el hospital de la calle Gomeles se había quedado pequeño ante la gran afluencia de necesitados.Tras el fallecimiento de Juan de Dios, Antón Martín fue confirmado como hermano mayor, siendo entonces cuando realizo un viaje a Madrid, pasando antes por Toledo donde visitó a Leonor de Mendoza, una de las bienhechoras de Juan de Dios. Una vez en Madrid se entrevistó con el príncipe Felipe y su hermana la infanta Juana a quienes expuso las necesidades del hospital de Granada, consiguiendo grandes donativos en metálico y la propuesta de fundar un nuevo hospital en la villa. Tras conseguir los permisos de la Casa Real y del Arzobispado de Toledo, comenzó las obras del que sería el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, también conocido como Hospital de Antón Martín.

La Plazuela de Antón Martín el el plano de Pedro Teixeira 2

Antón Martín es, tal y como hemos podido leer hasta aquí, bastante más que una plaza madrileña.

…y los jueves, cocido madrileño completo, con tres vuelcos.

Decidme cualquier otro plato de la gastronomía popular española, al que se le hayan dedicado mas canciones que al cocido madrileño… y os invito. ¿A que no se os ocurre ninguno? Al cocido madrileño le han rendido merecido homenaje varias canciones a lo largo del último siglo, y estas son algunas  de ellas.

blanquita-suc3a1rez

La primera, parece ser que fue el cuplé “Cocido madrileño”, que popularizó allá por 1915 Blanquita Suárez, una famosísima actriz y tonadillera de la época, tras ella, llegó el mucho más conocido y castizo pasodoble titulado “Cocidito madrileño”, con música de Manuel López Quintero y letra de Rafael de León y Antonio Quintero Ramírez, popularizado en los años 40 del siglo pasado por Pepe Blanco y posteriormente, en los 70, por Manolo Escobar. De Pepe Blanco es también otra canción sobre el cocido madrileño titulada “Madrid tiene 6 letras”, un título que hace referencia a las 6 letras del cocido. También de los años 40 es el tema titulado “Menudo menú”, que popularizó el grupo donostiarra Los Xey, utilizando tanto la letra como la música “El Menú”, un tema nacido en el Café Iruña de Bilbao en 1927. Y en los años 50, el gran Antonio Molina nos cantó con su peculiar voz la copla “Cocinero, cocinero”, en la que se mencionaba tan castiza receta.

1040273165

No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma.
Ni del menú
del hotel Plaza en Nueva York.
Ni del faisán
ni los foagrases de paloma,
ni me hable usté
de la langosta Thermidor.
Porque es que a mí,
sin discusión, me quita el sueño
y es mi alimento y mi placer
la gracia y sal
que al cocidito madrileño
le echa el amor de una mujer.

Cocidito madrileño,
repicando en la buhardilla,
que me huele a yerbabuena
y a verbena en las Vistillas.
Cocidito madrileño
del ayer y del mañana,
pesadumbre y alegría
de la madre y de la hermana.
A mirarte con ternura
yo aprendí desde pequeño,
porque tú eres gloria pura,
porque tú eres gloria pura,
cocidito madrileño.

(Cocidito Madrileño – Quintero / León / Quiroga)

Sigue leyendo