Asuntos de palacio I. Tres palacios madrileños.

Palacio de Zurbano

Situado en el barrio de Chamberí, en la calle Zurbano esquina con la calle Fernando el Santo, 6, fue construido por el conde de Muguiro, diputado en Cortes y senador, casado con Ángeles de Beruete y Moret, hija del pintor Aureliano de Beruete, entre los años 1878 y 1881. La historia del solar donde se encuentra el palacio se remonta hasta el reinado de Felipe II , una época en la que los terrenos no eran más que huertas.

Plano Zonal de las calles Zurbano y Fernando el Santo

El proyecto original, de estilo ecléctico clasicista, era obra del arquitecto Severiano Sainz de la Lastra con planta casi cuadrada con una distribución simétrica de las distintas estancias y estructura de hierro. Estaba situado en una de las esquinas del solar, dejando el resto para el jardín donde estaban cuadras, cocheras, celaderas, guadarnés, gallinero y un invernadero o estufa de estilo victoriano construido en metal y cristal. La decoración del interior fue obra de Arturo Mélida y Alinarí. qué también diseño el jardín que a. El palacete  tenía una disposición clásica, con una gran escalera construida en la época del marqués de Casa Riera y un oratorio de estilo neogótico de la segunda planta actualmente convertido en despacho. De sus paredes colgaron telas realizadas por Goya (La lechera de Burdeos y el retrato de Juan Bautista Muguiro), y los retratos de Fermín Muguiro y su esposa Dª. Ángela Beruete, firmados por Federico de Madrazo y JoaquínSorolla.

Palacio de Zurbano 1Palacio de Zurbano 2

En 1919 los descendientes del conde de Muguiro vendieron la propiedad por 750.000 pesetas a Gonzalo Mora y Fernández, marqués de Casa Riera, quién encargo a Eladio Laredo una profunda remodelación del edificio original, duplicando la superficie construida tras eliminar las cocheras y parte del jardín, para añadir un salón de baile, biblioteca, comedor de gala, además de nuevos dormitorios.

Palacio de Zurbano - Jardín Palacio de Zurbano - Detalle de las pinturas Palacio de Zurbano - Salón de las Abejas

También la colección de obras de arte se incremento de forma notable con los retratos del matrimonio Goicoechea, de Goya, un retrato posiblemente de San Pablo, atribuido a Velázquez, y obras de Tiepolo, varios maestros flamencos, Raimundo de Madrazo, Vicente y Bernardo López….lo que convertía el palacio de Zurbano en un verdadero museo de arte.

Palacio Zurbano Palacio de Zurbano - Escalera principal

En este palacio nació Fabiola de Mora y Aragón en 1928, hija del marqués de Casa Riera, quien tras contraer matrimonio con el rey Balduino de Bélgica en 1960, se convertiría en reina de los Belgas. Finalmente, en 1986, la familia de Mora y Aragón vendió el palacete al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, que llevaría a cabo una profunda remodelación y restauración del edificio y el jardín.  Tras ser utilizado durante un breve periodo de tiempo por el Consorcio de Madrid Capital Europea, pasó a ser la sede del Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo.

Palacio de Buenavista

Situado en la calle de Alcalá, frente al Banco de España, la construcción original, del Palacio de Buenavista, hoy desaparecida, se remonta al siglo XVI, cuando Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo, se lo dona a Felipe II, con ocasión de la proclamación de Madrid como capital del reino. Propiedad desde entonces de las Casa Real, fue la residencia de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III, desde 1759 a 1766, tras trasladarse a Madrid desde el palacio de La Granja en Segovia.

Proyecto para el palacio de BuenavistaPalacio de Buenavista en 1780

En 1816, pasó a ser Museo Militar y Parque de Artillería y de Ingenieros, para desde 1847 ser Ministerio de la Guerra, del Ejército desde 1939 y de Defensa desde 1977. En la actualidad alberga el Cuartel General del Ejército de Tierra.

El palacio de Buenavista desde el mirador del palacio Cibeles

Fue adquirido por el XII duque de Alba en 1769, aunque el edificio actual, fue mandado edificar por la duquesa de Alba a finales del siglo XVIII para su uso como residencia privada y en 1805 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid como regalo a Manuel Godoy, favorito  primer ministro de Carlos IV,en cuyas manos permaneció hasta la incautación de sus bienes en 1808. Durante la Guerra de la Independencia el mariscal Murat ocupó el Palacio de Buenavista y tras el final de la guerra se convirtió en sede del Museo Militar y entre sus paredes falleció el general Prim, que fue presidente del Gobierno de 1869 a 1870, tras sufrir un atentado cuatro días antes de la llegada de Amadeo I de Saboya.

Palacio de Buenavista - Entrada a los jardines

Monarcas y políticos de la historia de España han estado estrechamente relacionados con la historia del Palacio de Buenavista, y en él han residido, el general Espartero, el general Prim o Miguel Primo de Rivera y han tenido su lugar de trabajo Manuel Azaña o Francisco Largo Caballero durante la II República y ha sido escenario de importantes episodios de la historia reciente de España, como la Sanjurjada, de 1932, o la dirección de la defensa de Madrid durante la Guerra Civil.

Palacio de Buenavista - Escalera principal

Una de las estancias destacadas del palacio es el Salón de Embajadores, lugar en el que el mariscal Joffe, héroe de la batalla de Verdún, condecoró a Alfonso XIII en agradecimiento por neutralidad de España en la I Guerra Mundial y su colaboración con la Cruz Roja Internacional. Este edificio alberga también auténticas joyas del arte patrio, como un retrato de Fernando VII de Francisco de Goya, la mesa donde Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, alfombras procedentes de la de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Entre sus piezas más importantes se encuentran un retrato de Fernando VII, obra de Francisco de Goya, la mesa donde el Rey Alfonso XIII presidió su último consejo de ministros, un ascensor secreto, e importantes frescos en sus techos y paredes.

Calle Alcalá (12)

 Palacio de Buenavista 1 1 Palacio de Buenavista 2

Dos estatuas dedicadas a Don Pelayo y a Hernán Cortés flanquean el Patio de Armas del palacio, y en sus jardines, añadidos en 1869 por el general Prim y cerrados por una verja realizada en forja de hierro, hay estatuas dedicadas al guerrero celtíbero, al valor,  los tercios de Flandes, el Cid, Agustina de Aragón, el Gran Capitán o las de Marte, el dios romano de la guerra y Minerva, la diosa romana  de la guerra, la sabiduría y la ciencia .

Palacio de Fernán Núñez

Está situado en la calle Santa Isabel nº 44, siendo una de las construcciones palaciegas mejor conservadas de Madrid. El Palacio presenta dos áreas claramente diferenciadas: la noble, la que se conserva en mejor estado tras las sucesivas restauraciones efectuadas, y la de servicio. La parte noble, donde podemos ver entre otras estancias, el Salón de Baile con sus numerosos espejos, el Salón Isabelino y el Comedor de Gala, está decorada con alfombras y tapices realizados en la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos de ellos diseño de Goya, lámparas de cristal de Murano y Baccarat, sedas y otros elementos de lujosa factura, mientras que la zona de servicio fue transformada  en oficinas a partir del año 1941. También merece la pena visitar el jardín, diseñado por arquitectos y paisajistas procedentes de París.

Palacio de Fernán Núñez -Salón Isabelino Palacio de Fernán Núñez - Salón de baile

Sus orígenes se remontan al siglo XVIII cuando Blas Jover, Secretario de Consejos de Fernando VI, construyó su residencia en los antiguos huertos del convento de Santa Isabel, lugar donde a su vez Antonio Pérez, el todopoderoso secretario de Felipe II había  construido su popular “casilla”. En 1769, tras varios traspasos de la propiedad, Miguel José María de la Cueva, XIII duque de Alburquerque y IV marqués de la Mina, adquiere y transforma la vivienda. En 1803 fallece y, debido a problemas sucesorios, el edificio se utiliza como cuartel, hospital y viviendas. En 1815, Felipe María Osorio de la Cueva, VII conde de Cervellón, hereda la mansión. Posteriormente contrae matrimonio con María Francisca de Asís, II duquesa de Fernán-Núñez, quienes entre 1847 y 1849 remodelarían el palacio según el estilo romántico imperante en la época.

Palacio de Fernán Nuñez (6) Palacio de Fernán Nuñez (3)

En 1905 el palacio fue nuevamente ampliado y remodelado por el arquitecto Valentín Roca Carbonell. El jardín fue asimismo rediseñado por la empresa parisina “Cabinet Ch. Revéron, L. Collin, Succr. Arquitecte-Paysagiste”, que añadió la terraza de mármol.

Palacio de Fernán Nuñez (4) Palacio de Fernán Nuñez (7) Palacio de Fernán Nuñez (8)

Durante la Guerra Civil, la familia de Fernán Núñez y Cervellón traslada su residencia fuera de España, excepto el V Duque que participa en la contienda y fallece en la primera Batalla de Madrid. Durante este periodo, el Palacio es incautado y ocupado por la Juventudes Socialistas Unificadas y la Junta del Tesoro Artístico cataloga las obras de arte y traslada las más valiosas a la Basílica de San Francisco el Grande.

Palacio de Fernán Nuñez (2) Palacio de Fernán Nuñez (5)

Tras finalizar la contienda, Mercedes de Anchorena, duquesa viuda de Fernán Núñez vendió el palacio en 1941 a la Compañía Nacional de Ferrocarriles del Oeste de España que poco después se integraría en RENFE. En la planta baja estuvo situado el primer Museo Ferroviario de España que años mas tarde, en 1980, sería trasladado a la Estación de Delicias, donde aun permanece. En la actualidad el edificio es propiedad de ADIF y de RENFE, siendo la sede de la Fundación de Ferrocarriles Españoles desde 1985.

Palacio de Fernán Nuñez (9)

En 2002 RENFE  llevó a cabo una profunda restauración del edificio, calificado como edificio monumental de alto valor histórico-artístico, que  incluyó cubiertas, patios, jardín, garaje y viviendas con el objetivo de recuperar el estilo de principios del siglo XIX. 

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…y los jueves, cocido madrileño completo, con tres vuelcos.

Decidme cualquier otro plato de la gastronomía popular española, al que se le hayan dedicado mas canciones que al cocido madrileño… y os invito. ¿A que no se os ocurre ninguno? Al cocido madrileño le han rendido merecido homenaje varias canciones a lo largo del último siglo, y estas son algunas  de ellas.

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La primera, parece ser que fue el cuplé “Cocido madrileño”, que popularizó allá por 1915 Blanquita Suárez, una famosísima actriz y tonadillera de la época, tras ella, llegó el mucho más conocido y castizo pasodoble titulado “Cocidito madrileño”, con música de Manuel López Quintero y letra de Rafael de León y Antonio Quintero Ramírez, popularizado en los años 40 del siglo pasado por Pepe Blanco y posteriormente, en los 70, por Manolo Escobar. De Pepe Blanco es también otra canción sobre el cocido madrileño titulada “Madrid tiene 6 letras”, un título que hace referencia a las 6 letras del cocido. También de los años 40 es el tema titulado “Menudo menú”, que popularizó el grupo donostiarra Los Xey, utilizando tanto la letra como la música “El Menú”, un tema nacido en el Café Iruña de Bilbao en 1927. Y en los años 50, el gran Antonio Molina nos cantó con su peculiar voz la copla “Cocinero, cocinero”, en la que se mencionaba tan castiza receta.

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No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma.
Ni del menú
del hotel Plaza en Nueva York.
Ni del faisán
ni los foagrases de paloma,
ni me hable usté
de la langosta Thermidor.
Porque es que a mí,
sin discusión, me quita el sueño
y es mi alimento y mi placer
la gracia y sal
que al cocidito madrileño
le echa el amor de una mujer.

Cocidito madrileño,
repicando en la buhardilla,
que me huele a yerbabuena
y a verbena en las Vistillas.
Cocidito madrileño
del ayer y del mañana,
pesadumbre y alegría
de la madre y de la hermana.
A mirarte con ternura
yo aprendí desde pequeño,
porque tú eres gloria pura,
porque tú eres gloria pura,
cocidito madrileño.

(Cocidito Madrileño – Quintero / León / Quiroga)

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Carlos III y “La China”

¿Quien fue “La China”? ¿Una actriz famosa de la época del reinado de Carlos III? ¿Una cortesana de reconocidas habilidades amatorias? ¿Una diva del mundo de la ópera? ¿O acaso fue una amante del rey, como lo fue “La Pompadour” de Luis XV en Francia? Elijáis la respuesta que elijáis, os estaréis equivocando, porque la pregunta inicial tenia trampa, ya que ésta debería haber sido: ¿Qué fue “La China”? No se trataba de una persona, sino de la Real Fabrica de Porcelana del Buen Retiro, fundada por el monarca en 1760 y popularmente bautizada por los madrileños mas castizos, con su gracejo e ingenio habituales, como “La China”.

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Un breve apunte histórico

La llegada a España de Carlos III desde Nápoles en 1759, supuso la introducción del espíritu de la Ilustración y del despotismo ilustrado encarnado en la persona del monarca, máximo defensor de su conocido lema: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Esto se vería reflejado, a lo largo de un reinado de casi 30 años, tanto en el desarrollo urbanístico como en los usos y costumbres la ciudad de Madrid.

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 Todavía en obras el Palacio Real, al nuevo monarca no le quedo mas remedio que instalarse en el Palacio del Buen retiro, un lugar algo apartado del centro de  su nueva capital, que no sería de su completo agrado, hasta el punto de que, cuando unos años más tarde, en diciembre de 1764, la corte se trasladó al nuevo palacio, Carlos III volvió en contadas ocasiones por el lugar que fue su residencia durante los cinco primeros años de su reinado. Sin embargo, el monarca no se olvidaría del Real Sitio y llevado de su interés por todo aquello relacionado con la ciencia, el arte y los entonces incipientes conocimientos tecnológicos y científicos, decidió convertir el Buen Retiro en una especie de centro científico y artesanal, donde, además de ordenar la creación del Real Observatorio Astronómico y fundar una escuela de prácticas agrícolas, decidió construir una fábrica de porcelana aprovechando los restos de la ermita de San Antonio de los Portugueses, que había resultado seriamente dañada tras sufrir un incendio, cuya principal objetivo era continuar en España la tradición artesanal de la manufactura de Capodimonte, que él mismo había fundado años atrás cuando era rey de Nápoles.

En sendos planos de Madrid, realizados por Antonio Espinosa de los Monteros en 1769, y por Tomás López en 1785, se puede apreciar perfectamente la ubicación de la Real Fábrica, que llegó a producir piezas de gran calidad, como jarrones, vajillas y relojes, destinadas principalmente a los diferentes palacios reales repartidos por la geografía española y a las residencias palaciegas de la aristocracia, fundamentalmente debido al elevado precio de las mismas.

La porcelana en Europa: de Meissen al Buen Retiro

Fue Marco Polo trajo el primero en traer a Europa noticias de la porcelana china de la dinastía Ming. Posteriormente, los afortunados viajeros de la época que llegaron hasta  Extremo Oriente, trajeron los mas diversos objetos de porcelana, codiciados por las clases sociales mas pudientes, principalmente reyes y aristócratas, lo que llevó a numerosos intentos, todos ellos fallidos, encaminados a lograr imitar las porcelanas orientales.

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En Europa da entonces comienzo una feroz lucha por conseguir el secreto de la fabricación de estas piezas, para iniciar una producción propia. Los intentos más conocidos  serían los llevados a cabo en Florencia y Venecia en el siglo XVI y en la ciudad holandesa de Delft, y la francesa de Moustiers, durante los siglos XVII y el XVIII, donde se comenzó a imitar el estilo decorativo de las piezas procedentes de la lejana China, aunque sin conseguir, ni su dureza, ni su acabado. Tras años de ardua investigación y los consiguientes fracasos, las mejores imitaciones de las piezas orientales originales se lograron  en las fábricas francesas de Vincennes y Sèvres con las porcelanas tiernas, productos a medio camino entre la loza y la porcelana auténtica.

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Aun faltaban algunos años, y muchos fracasos más, para que Walter von Tschirnhaus y Johann Friedrich Böttger descubrieran en Sajonia el gran misterio de la porcelana dura: el caolín. Un silicato de aluminio hidratado, formado por la descomposición de feldespato también conocido como arcilla de China, cuyo nombre procede del chino Kao-Ling, un pueblo cerca de Jingdezhen, en la provincia de Jiangxi. Una vez conocido el secreto, se comprobó que no era tan complicado: todo consistía en mezclar caolín y petunsé, un feldespato menos descompuesto que el caolín, pintando los elementos decorativos antes de la aplicación del barniz, que a su vez debe aplicarse antes de la cocción, con el fin de lograr el recubrimiento brillante tan característico, conseguido con una elevada temperatura de cocción. La decoración final se hacía sobre el barniz, con una temperatura de cocción mas baja, lo que permitía una mayor gama cromática.

El elector de Sajonia y rey de Polonia, Augusto II “el Fuerte”, llamaría a su lado a Walter von Tschirnhaus, fundando en 1708 la fábrica de porcelana de Meissen, la primera que fabrico piezas de verdadera porcelana en Europa. Tras la muerte de Tschirnhaus, poco tiempo después, la dirección de Meissen pasó a ser desempeñada por Bottger, quien con mano firme, obligó a los trabajadores de los hornos, a guardar el secreto de fabricación de la nueva pasta, llegando a prohibirse el traslado de dichos operarios a otras fábricas, con el claro propósito de evitar una futura competencia, que sin embargo, y pese a todas las medidas adoptadas, acabaría por llegar. Algunos trabajadores consiguieron trasladarse a la ciudad francesa de Sèvres, desde donde la composición de la pasta dura, que permitía la fabricación de la porcelana, se extenderá durante la primera mitad del siglo XVIII, a lo largo y ancho de toda Europa. El tan codiciado secreto, había dejado de serlo.

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En España, antes de la construcción de la Fabrica del Buen Retiro, se realizaron intentos para conseguir la fabricación de porcelana en la factoría de Alcora, fundada por el Conde de Aranda en 1727, aunque no se conseguiría hasta después de la fundación de “La China”.

“Alcora creó un estilo que influyo en todos los talleres españoles, pasando luego a Francia” (Giralt Rocamora)

La breve historia de “La China”

Carlos III fundó la Real Fábrica del Buen Retiro en Madrid en 1760, poco después de su llegada a España, haciendo venir desde Nápoles todo lo necesario, operarios incluidos, para continuar en España la fabricación de porcelana que ya se realizaba desde años atrás en la fabrica de Capodimonte, de forma que durante los primeros años de la fabrica del Buen Retiro se fabricó siguiendo un estilo marcadamente italiano.

“Los operarios de la fábrica del Buen Retiro dispondrán de todo lo necesario. S.M. el Rey ha dispuesto que se destinen dos capellanes: uno con 500 ducados de vellón al año, y otro con 400. Se les dará habitación y celebrarán Misa diaria en el oratorio de la fábrica, aplicándolo por la intención del Rey, y acordando las horas con el director” (A.G.P. Administraciones Patrimoniales. Cª 11753/82. 12 abril 1760)

Con esta fundación, pretendía desarrollar una política artística controlada desde el mismo estado, cuya herramienta principal sería la Real Academia de Bellas Artes de SanFernando, fundada por Fernando VI, el 12 de abril 1752, siguiendo el ejemplo de su homologa francesa, fundada por Luis XIV, además de desarrollar una industria suntuaria nacional , cuya producción estaría destinada en un principio a decorar los reales Sitios y en especial el aun inacabado Palacio Real de Madrid, evitando de este modo tener que recurrir a la importación de dichos productos.

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Lo primero era buscar el lugar adecuado donde construir la fábrica, que finalmente sería el lugar donde en la actualidad se encuentra el monumento del Ángel Caído. El edificio, que el monarca quería que estuviera dotado de las mayores medidas de seguridad, con el fin de evitar el robo del secreto de la porcelana , estaba rodeado por un foso y disponía de un único acceso desde el exterior. Se empezó a construir en 1759, finalizando las obras en 1760 e iniciando la producción de manera inmediata, usando como marca distintiva la flor de lis, utilizada igualmente en la fabrica napolitana de Capodimonte.

“Habiendo llegado algunos operarios de Capodimonte, S.M. ordena que se les facilite el reconocimiento de sitios y terrenos oportunos para edificar la fábrica. El principal director es Juan Thomás Bonicelli” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/24)

“El 26 de diciembre de 1760 Bonicelli reconoció el molino de Bastán a un cuarto de legua más abajo del Real sitio de san Fernando. No aprobó el paraje por no tener aguas superiores más limpias” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/30)

Dentro de la producción de la fabrica del Buen Retiro, se pueden distinguir cuatro épocas en función de los distintos directores: José Gricci (1760 a 1770); Carlos Scheppers (1770 a 1783); Carlos Scheppers y Felipe Gricci (1783 a 1803) y finalmente la etapa de Bartolomé Sureda (1803 a 1808)

1.- La etapa de Tomás y Domingo Bonicelli, puede denominarse como el período italiano del Buen Retiro, debido a la similitud con las piezas producidas hasta entonces en Italia y al gran numero de artesanos venidos desde Nápoles. Su director, José Gricci, estará al frente de la fabrica  hasta su muerte, contando con modeladores de la importancia y renombre de Basilio y Cayetano Fumo, los hermanos Bautista, los hermanos Scheppers y Salvador Nofri, entre otros.

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En esta primera etapa, la porcelana obtenida aun es tierna al faltarle el caolín. En un principio se continuó con los modelos italianos de Capodimonte de claro estilo barroco, que poco a poco dará paso  al rococó, con sus motivos florales, rocallas y lineas curvas de formas caprichosass. Asimismo, se realizaron un gran numero de biscuits o bizcochos, y en el aspecto cromático predominan el blanco y los tonos pálidos, presentando un recubrimiento vidriado y muy brillante, recurriendo de forma habitual a motivos orientales y mitológicos. 

Dentro de este primer período se encuentran las salas de porcelana de los palacios de Aranjuez y de Madrid, realizadas a imitación del salón de porcelana de la Reina Maria Amalia, del Palacio Pórtici, un perfecto ejemplo del nivel de perfección alcanzado por la Real Fábrica de Porcelanas de Capodimonte. La sala de Aranjuez se caracteriza por la decoración clara inspiración chinesca, mientras que la del Palacio Real de Madrid presenta una decoración de estilo neoclásico con motivos mitológicos, y el dios Baco como personaje principal. En esta etapa, alcanzo una gran importancia el taller de bronces, lo que permitió la fabricación de algunas piezas realizadas combinando bronce y porcelana.

2.- La etapa de Carlos Scheppers estuvo marcada por una gran crisis económica, que Scheppers intentara solucionar dirigiendo la producción de la fabrica, no sólo a las necesidades de la corona, sino haciéndola accesible a todos aquellos que pudieran pasar su elevado precio. Se ira imponiendo de forma progresiva el estilo neoclásico  de lineas mas rectas, inspirado en la antigüedad clásica.

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 Durante esta etapa continúan haciéndose experimentos para descubrir el secreto de la porcelana dura, probándose entre otras la fórmula de Carlos Gricci de mezclar cristal de roca y tierra de Galapagar. Se seguirá fabricando según las tendencias estilísticas traídas desde Italia, que derivarán a partir de 1880 hacia el conocido como estilo pompeyano a partir del descubrimiento de los yacimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano.

3.- La etapa de Carlos Scheppers y Felipe Gricci se caracteriza por el cambio estilístico de la producción; si bien sigue siendo evidente la influencia italiana, se comienza a fabricar piezas de clara influencia inglesa y sajona.

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A este respecto son muy importantes las imitaciones que se hacen de la porcelana inglesa de Wedgwood, cuyo ejemplo más significativo es la sala de placas de la Casa del Príncipe de El Escorial, los biscuit de porcelana con motivos mitológicos y los ramos de flores realizados por los hermanos Bautista, que podemos contemplar en El Escorial y en los jarrones del Salón de Espejos del Palacio de Oriente.

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En 1789, se abrió una tienda en la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas), pero el problema que suponía la utilización de una pasta poco adecuada para la fabricación de vajillas, mucho más populares y fáciles de vender que los objetos suntuarios, hizo que ni con la apertura de la misma se solucionaran los graves problemas económicos que venia arrastrando desde hacia años la Real Fabrica. Finalmente, en 1802, Carlos IV envió a Sevres al que sería el último director de “La China”, Bartolomé Sureda, que regresaría trayéndose consigo el secreto de la pasta dura.

“13 de enero de 1789. El rey ha resuelto vender la china al público y pide a Domingo Bonicelli que examine dónde puede ubicarse” (A.G.P. Admón. Patrim. Cª 11754/44)

4.- La etapa de Bartolomé Sureda, comienza tras su regreso de Francia, cuando es nombrado director de la Real Fabrica del Buen Retiro. A partir de ese momento se puede hablar realmente de la porcelana de Madrid, ya que se comienza a fabricar piezas de pasta dura, usando caolín y petunsé obtenidos en la Huerta de Zabala en Vicálvaro, Galapagar,Valdemorillo y Colmenar Viejo.

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De este periodo es el dessert de Carlos IV y la reposición de las piezas rotas o deterioradas de la conocida como vajilla de Carlos y Luisa y algunas piezas que definitivamente abandonaron el estilo italiano, para seguir las tendencias de la producción francesa imperantes en el momento.

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Desgraciadamente, la Real Fábrica del Buen Retiro, “La China” sería saqueada por las tropas invasoras francesas de Murat en 1808, e incendiada y destruida por los ingleses de Wellington en octubre de 1812 antes de abandonar Madrid tras la capitulación del coronel Lefond. Menos mal que, los ingleses habían venido a ayudarnos a expulsar a los ejércitos invasores, pero no renunciaron a la ocasión, que por otra parte se les brindaba en bandeja, de eliminar la competencia que suponía la fábrica madrileña para su propia porcelana.

“El general Hill pasó por Madrid el 30 de octubre; desocupó los almacenes de los franceses, destruyó las obras del Retiro y quemó la casa de la China, en cuya última operación, no demandada por las leyes de la guerra, si dejó de mostrarse generoso y fiel aliado, se acreditó al menos de buen inglés, destruyendo un establecimiento español que ya empezaba á dar celos á los de su misma clase de su nación” (Miguel Agustín Príncipe – Historia de la guerra de la Independencia)

 Este precipitado y trágico final de la Fabrica del Buen Retiro, tuvo como consecuencia la pérdida de la mayor parte de la documentación relacionada con la misma.

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En la actualidad, tan solo queda en El Retiro un recuerdo de “La China”: a finales del siglo XX, durante el transcurso de unas excavaciones arqueológicas realizadas en el Huerto del Frances, salieron a la luz los restos de una noria y una alberca que surtía de agua a la fábrica. Se trata de una noria de las denominadas “de tiro” o de “sangre” ya que empleaban la fuerza de uno o dos animales, para elevar el agua del pozo, que en la actualidad. Las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz igualmente restos de pertrechos militares y una serie de galerías subterráneas, datadas en el siglo XVII hacia 1765, cinco años después del comienzo de  la construcción de “la China” con varios ramales, que siguiendo la cuesta de Moyano, llegan hasta la glorieta de Atocha. Estas galerías, construidas en pedernal y ladrillo, nacen en el lugar que ocupaba la fábrica de porcelana y se accede a ellas a través de un pozo de 8,5 metros de profundidad, que se encuentra junto a la noria. Son estrechas y en ninguno punto superan el 1,85 de altura. Las bóvedas tienen una inusual construcción en forma de espina de pez, algo que hasta ahora no se había encontrado en otros restos de la misma época.

 Tras su regreso a España, Fernando VII, fundaría en 1818 la Real Fábrica de Porcelana y Loza de la Moncloa en la Real Posesión de La Florida, ubicada en la Granjilla de los Jerónimos, cuya  misión era continuar con la producción interrumpida tras la destrucción de “la China,” aunque desafortunadamente, ya nada volvió a ser igual. 

Fueron menos de 50 años, pero durante ese breve periodo de tiempo, en “La China” se produjeron piezas de una gran calidad y belleza, capaces de rivalizar con las mejores porcelanas de otras fabricas europeas como Sevres, Limoges, Meissen, Capodimonte o Weedgwood.