El Teatro de la Comedia, 13 años de larga espera.

Tras 13 años de espera, y una rehabilitación integral, el Teatro de la Comedia, uno de los teatros mas emblemáticos y representativos de la capital de España ha reabierto por fin sus puertas, para continuar siendo la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Con 140 años de historia, “La Comedia” esta lista para continuar ofreciendo a la ciudad de Madrid el mejor teatro clásico.

REHABILITACIÓN TEATRO DE LA COMEDIA

Un poco de historia

El Teatro de la Comedia, situado en el número 14 de la calle del Principe, en pleno barrio de las letras, es obra del arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, es un claro ejemplo de la llamada “arquitectura del hierro madrileña”. Fue inaugurado por D. Alfonso XII y su hermana, la popular “Chata”, el 18 de septiembre de 1875, con la representación de la comedia “El espejo de cuerpo entero” por la compañía del actor Emilio Mario. El teatro contaba con tres pisos e incorporaba un telón metálico cortafuegos e iluminación de gas que en 1887 sería sustituida por la electricidad.

Palcos del Teatro de la Comedia

La decoración del interior era de estilo neoarabe con los antepechos de los palcos, separados por columnas de estilo nazarí, realizados en hierro colado. La balaustrada estaba decorada con motivos de la baraja española e instrumentos musicales y la entrada se encontraba flanqueada por dos esculturas realizadas en bronce, representando a un malabarista y a un encantador de serpientes. La fachada fue reformada por  el arquitecto Francisco Andrés Octavio en 1897.

Sala principal del Teatro de la Comedia (2)

En la madrugada de del 7 de abril de 1915, el teatro se declaró un incendio que destruiría gran parte de las instalaciones que serían reconstruidas por los arquitectos Luis Bellido y José López Sallaberry, que utilizaron el hormigón como parte de la estructura. El teatro de la Comedia abrió sus puertas ese mismo año manteniendo se aspecto original sin apenas cambios.

Pero el Teatro de la Comedia no ha sido solo escenario de los estrenos de obras de Echegaray, Benavente, Perez Galdós, Moratín, Arniches, Muñoz Seca, Valle-inclán, Jardiel Poncela, Mihura, Gala o Marsillach entre otros, siendo en su momento testigo mudo en 1919 del segundo congreso de la CNT, así como de la fundación el 28 de octubre 1933 de la Falange Española por José Antonio Primo de Rivera. Sobre su escenario han actuado entre otros, Maria Guerrero, Rafael Rivelles, Alberto Closas, Adolfo Marsillach, Conchita Montes, Maria Asquerino, Concha Velasco, Manuel Dicenta, Jose Mª Rodero o José Sacristán por citar solo algunas de las grandes figuras de nuestro teatro.

Logo de la CNTC

La Compañía Nacional de Teatro Clásico

Desde 1899, año en el que Tirso Garcia-Escudero se convirtió en empresario del teatro, este perteneció a la familia hasta que, en 1988 el Estado lo adquirió para convertirlo en la sede permanente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, siendo uno de los cuatro teatros nacionales pertenecientes al instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

La dama boba - Lope de Vega

El 30 de Marzo de 2002, tras un montaje de “La dama boba” de Lope de Vega el Teatro de la Comedia cerró sus puertas para someterse a una profunda rehabilitación llevada a cabo por los arquitectos Araujo y Nadal, en la que se ha consolidado la estructura, se han restaurado los elementos decorativos y se ha dotado al teatro de nuevo equipamiento que incluye, la elevación del escenario que permite la ampliación del peine (la parte más alta del teatro donde se cuelgan escenografías o luces) y el contrapeine, la ampliación del proscenio y un aljibe para el sistema de extinción de posibles incendios. En total, la reforma del Teatro de la Comedia ha conseguido una altura del contrafoso (que aun albergaba los restos del incendio de 1915) al peine de 30 metros y ganar 750 metros cuadrados de superficie. La nueva sala polivalente Tirso de Molina, ubicada en la 5ª planta, cuenta con 300 metros cuadrados y  100 localidades, que se suman a las 670 butacas de la platea de la sala principal. Una sala que será utilizada para la representación de montajes de pequeño formato, ensayos, encuentros con las compañías y diversas actividades pedagógicas.

pedagogico_EADZ:pedagogicoelpintorimp.qxd.qxd

Y ahora, en 2015, el Teatro de la Comedia, con su fachada pintada de un blanco excesivo y deslumbrante, reabre por fin sus puertas tras una larga espera y una inversión de 20,3 millones de euros (6 millones menos de lo inicialmente presupuestado) con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que bajo la dirección de Helena Pimenta, subirá a este histórico escenario madrileño, obras como El Alcalde de Zalamea, Hamlet, Celestina, La Villana de Getafe, Lorenzaccio o Cervantina.

¡¡¡Larga vida al Teatro de la Comedia!!!

Anuncios

La casa de “Tócame Roque”

Casa de tócame Roque: Aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden. (Real Academia Española – RAE)

placa-en-la-calle-barquillo

Estoy seguro de que muchos de nosotros, por no decir todos, hemos escuchado en más de una ocasión la frase “esto parece la casa de Tócame Roque”, para referirse a algún lugar caótico en el que reinan el más absoluto desorden y la confusión. Pero lo que seguramente es menos conocido, es que esta castiza expresión madrileña, nació de un hecho concreto y cierto: la casa de Tócame Roque existió realmente. En Madrid, en pleno barrio de Chueca, estuvo en pie al menos desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX, siendo  bien conocida por todos los madrileños por sus continuos alborotos, riñas y trifulcas.

situacic3b3n-del-a-casa-de-tc3b3came-roque-en-el-plano-de-madrid-de-tomc3a1s-lc3b3pez

La casa de marras se encontraba en la esquina de la calle Barquillo con la de Belén, lugar en el que una de las placas amarillas del Ayuntamiento de Madrid, nos recuerda la existencia de esta corrala abierta a un patio de vecindad, inmortalizada por D. Ramón de la Cruz en su sainete “La Petra y la Juana o el buen casero”, obra más conocida como “La casa de Tócame Roque”.

la-casa-de-tocame-roque-manuel-garcia-22hispaleto222

Era una casa de vecindad típica de la época, una corrala fea e insalubre, que fue llamada de este modo debido a sus propietarios, dos hermanos llamados Juan y Roque, enzarzados en una continua discusión acerca de una herencia, cuyo origen parece remontarse al siglo XVIII, ya que en 1787 podemos encontrar una referencia a la misma, en el Diario noticioso, curioso, erudito y comercial, público y económico, considerado el primer diario publicado en España. Según cuenta la tradición, la casa les tocó en herencia a Roque y Juan, pero como el testamento no especificaba a quién de los dos, cada uno decía “tócame a mí”, contestándole el otro, “no, tócame a mí”. Y así, una y otra vez. “Tócame a mí”, repetía uno, “tócame, Roque”, le respondía el hermano, razón por la que la casa pasó a ser conocida como la de Tócame Roque.

2-de-mayo-jimeno-bazaga

El 2 de mayo de 1808 , los vecinos de la casa de Tócame Roque, todos a una, olvidándose de sus constantes trifulcas, se unieron para hacer frente a los franceses:

“Cuando los soldados de Murat se ensañaban en las represalias extremas, el caserón de la calle del Barquillo sirvió de refugio a muchos valientes hijos del pueblo, que salvaron sus vidas en aquel laberinto de entradas patios y corrales” (Nuevo Mundo – 21 de mayo de 1908)”

escenas-matritenses-mesonero-romanos

D. Ramón de Mesonero Romanos, la describió como una de esos edificios donde hallaban colocación centenares de familias de diversas condiciones y semblanzas, que solían dar quehacer a los alguaciles y caseros. Así mismo, en su relato “El día de toros” incluido en sus “Escenas matritenses” publicado en 1842, escribía cómo la casa aún se alzaba en la calle Barquillo.

“Señalada con el número 27 nuevo y es propia del señor conde de Polentinos”

  El Diario de Madrid, sucesor del Diario noticioso, curioso, erudito y comercial, político y económico, en su numero del 25 de septiembre de 1804 avisaba a quien quisiera comprar esta casa tasada en 405.256 reales, que acudiera a la escribanía de D. Santiago Estepar. En ese mismo diario se describía la corrala en 1810 del siguiente modo:

“Constaba solo de piso bajo, principal y buhardillas, de aquellas de tronera saliente. Un gran patio, empedrado de cuña y rodeado de soportales, servía de lavadero común, solana, tendedero y terturlia en verano a todo aquel pueblo en miniatura en el que vivían unas 80 familias”

Por su parte, la revista La Ilustración de la Mujer, describía así el edificio en 1875: 

“En el centro del patio había una fuente y un pozo con varias pilas para surtir de agua potable y servir para la limpieza de la comunidad y en el centro delportalón se sostenía un gran farol cuyo gasto se pagaba a prorrateo entre todos los vecinos”

El tenso y conflictivo final de la casa de Tócame Roque

El 23 de agosto de 1849, el Ayuntamiento de Madrid reunido en sesión del Pleno en la Casa de la Villa, acordó el derribo de controvertido edificio, a fin de dar a la calle de Fernando VI una salida al Paseo de Recoletos, a través de la plaza de las Salesas y la calle de Bárbara de Braganza. En aquel entonces habitaban la casa unos 80 vecinos, que cuando supieron que tenían que desalojar el inmueble, amenazaron con matar al propietario.

casa-de-la-villa

“La última batalla de los vecinos de la casa de Tócame Roque ha sido de las más ruidosas. Los inquilinos de la memorable huronera se han defendido como unos héroes antes de capitular con el casero y de resignarse a salir con los trastos al arroyo. Jamás se vio propietario alguno en aprieto tal para obligar a sus contribuyentes a hacer un mutis” (Diario La Época)

La situación se prolongó durante meses, hasta que el propietario no tuvo más remedio que recurrir a la autoridad, que logró desalojar a las últimas 50 familias en septiembre de 1850.

“Madrid acaba de perder una de sus más gloriosas antigüedades; una leonera, en la que desde tiempo inmemorial se armaba cotidianamente cada zipi-zape que cantaba el misterio, y la cual sirvió de asunto para uno de los mejores sainetes de D. Ramón de la Cruz. Ya no existe la famosa Casa de Tócame-Roque” (Diario La Época – 18 de septiembre de 1850)   

Hoy no quedan restos de esta ruidosa leonera vecinal, salvo en obras literarias como el ya mencionado sainete de Ramón de la Cruz, la novela “La Casa de Tócame Roque o Un Crimen Misterioso” de Ramón Ortega y Frías, o en la obra “Napoleón en Chamartín” de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, donde la casa de Tócame Roque es descrita así:

“La casa era de esas que pueden llamarse mapa universal del género humano por ser un edificio compuesto de corredores, donde tenían su puerta numerada multitud de habitaciones pequeñas, para familias pobres. A esto llamaban casas de Tócame Roque, no sé por qué”

calle-barquillo

Con el derribo de tan singular y peculiar edificio, cuyas viviendas eran, según Larra, del tamaño de los baúles, desaparecía todo un símbolo hecho literatura por autores como Ramón de la Cruz, Ramón Ortega Frías, Ramón de Mesonero Romanos, Benito Pérez Galdós, Manuel Fernández González, Saturnino Calleja o José del Corral.